No te va a gustar – Ay, mamita, qué pachanga


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Vaya por delante que para nada creo que una campaña electoral deba ser aburrida. Todo lo contrario: pienso que debe apasionar por la originalidad de su desarrollo y, sobre todo, naturalmente, por la originalidad de las propuestas y de la forma de difundirlas. No veo qué tiene que ver eso con el lanzamiento viral -muy bien planificado, por cierto- del himno del PP en versión pachanguera, que es un horror, con perdón del arreglista, y que, por eso mismo, va a tener tanto éxito. Se trata de copar los medios y las redes sociales, así que lo mismo vale la mentada pachanga que una película de Podemos -en la que, por cierto, no se habla de Venezuela–, dirigida nada menos que por León de Aranoa, o que dar la tabarra mitinera a los niños, esos a los que antes, recuerda usted, no se podía utilizar para estas cosas. Pero, por lo demás, no; ideas nuevas para mejorar la vida de los españoles es lo que no hay.
Bueno, cierto es que los candidatos despliegan cosas semejantes a programas electorales y hablan de impuestos, de pactos para la educación, de reformas constitucionales, de federalismo y de luchas contra la corrupción. Pero, si le digo la verdad, quien suscribe, que tiene obligación de fijarse en estas materias, no ha encontrado nada semejante a un proyecto político lo suficientemente completo y valiente como para decir que supone una propuesta del Cambio. Ir a la tele a sacudirse por un quítame allá esas pajas, mucho; convencer a los españoles de que las fuerzas políticas se comprometen a llegar a los acuerdos necesarios para emprender la regeneración -incluso la interna de las propias fuerzas políticas- necesaria, de eso nada.
Y, así, las encuestas nos dicen que más del ochenta por ciento de los votantes y contribuyentes piensan que la situación política española es «mala o muy mala». No sé qué necesitan algunos para reflexionar sobre lo equivocado de sus planteamientos, de sus métodos, de sus ambigüedades. Con el marketing, por muy sonoro, viral y visual que sea -y hay que reconocer que son varios los jefes de campaña que saben cómo hacer ruido, que es lo que cuenta–, no vamos a colocar a España en las cotas de modernidad y equidad deseables para llegar a 2020 como un país mejor. Maaaadre mía, que país tan divertido. Que me voy pa la pachanga…

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