Fermín Bocos – Escándalo y ridículo


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

No se habla de otra cosa que de una grabación que compromete al ministro del Interior. El hecho es en sí mismo tan grave como surrealista. Grave porque el contenido de la grabación, perfectamente audible, deja claro el interés de Jorge Fernández Díaz en evaluar la trascendencia política que podría tener el hallazgo de pruebas incriminatorias en posibles casos de corrupción que pudieran salpicar a varios dirigentes independentistas (Oriol Junqueras, Francesc Homs o Felip Puig). La fecha en las que tuvo lugar el encuentro entre el director de la Oficina Antifraude de Cataluña (Daniel de Alfonso) y el ministro coincide con el momento cumbre del desafío separatista. De esa gravedad que todo el mundo -a excepción de Fernández Díaz que mira para otra parte-, atribuye al episodio se desprende la exigencia de dimisión y explicaciones planteada por los líderes de los principales partidos de la oposición.
Desde Sánchez a Iglesias, pasando por Rivera. También el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont y los políticos directamente afectados por la ya famosa conversación reclaman la dimisión del ministro. Algunos, además, piden que Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno en funciones, comparezca ante la Diputación Permanente del Congreso para dar explicaciones. A juzgar por su respuesta a una pregunta sobre este feo asunto, ya sabemos qué va a hacer Mariano Rajoy. Nada. En una entrevista en Onda Cero, Rajoy ha dicho que se había enterado del caso el martes por la tarde. En la grabación difundida, el ministro afirma que el Presidente estaba al tanto de todo. Rajoy pasa por ser un maestro en negar la presencia del dinosaurio pese a que el resto de los ciudadanos lo puedan ver con sus propios ojos. Hasta ahora ha salido relativamente indemne de todos los escándalos que albardan esta prolongada legislatura. Indemne desde el punto de vista político porque el núcleo duro de la parroquia popular le ha perdonado todo. Pero en esta vida todo tiene un límite y la inveterada costumbre del Presidente en hurtar el bulto cuando hay que dar la cara, amén de que se aviene mal con los usos democráticos, en esta ocasión le podría pasar factura. En Cataluña, en primer lugar. Allí, este asunto ha roto la campaña y deja al PP a los pies de los caballos.
Mirando hacia Alemania, Rajoy gusta de evocar la idea de la «gran coalición». Lo que no dice es que un caso como el escándalo de la grabación que compromete al señor Fernández Díaz en Alemania ya habría provocado su dimisión como ministro del Interior. A lo que tiene de escándalo político se une el ridículo que retrata el hecho de que la grabación subrepticia tuviera como escenario el despacho oficial del ministro. Se supone que debe ser el lugar más seguro de España, el «sancta sanctorum» desde donde se vela por la seguridad de todos los españoles. El ministro parece que ha ordenado una investigación al respecto. Fuente oficiosas descartan que le haya sido encomendada al inspector Gadget.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído