Al margen – Las condiciones del PSOE


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Es cierto que haga lo que haga el PSOE en la actual coyuntura puede ser nefasto para sus aspiraciones de renacimiento en el futuro, y no digamos para su imagen en el presente, pero también puede ser que no hacer nada sea más nefasto todavía. Así lo consideran, según una reciente encuesta, siete de cada diez de sus seguidores, quienes no verían con malos ojos que el partido proporcionara su apoyo indirecto, mediante la abstención, a la investidura de Rajoy y al gobierno que seguidamente formara en minoría, a cambio de contraprestaciones que aliviaran la presión del dogal con que el anterior gobierno del PP casi estrangula del todo a los españoles, y a muchos de ellos del todo absolutamente.
Se trataría de hacer algo que, en todo caso, agradecerían un buen número de ciudadanos que se mueven en el espectro que va de la izquierda moderada a la derecha civilizada, siquiera por sacudirse de una vez la murga que desde hace siete meses les están dando unos políticos a los que no parece animar el propósito del bien común ni el afán de servicio a los intereses generales del pueblo. Vista así, esa posibilidad no parecería en extremo aberrante, ni disparatada, ni imposible, pero cabe dudar de que la mezquindad de unos y otros, particularmente la de un PP ayuno del arte de negociar, permitiera materializar honorablemente y en beneficio de la nación ese cambalache.
¿Qué podría o debería pedir el PSOE a cambio de su abstención en la investidura? Como mínimo, desde luego, la derogación de la LOMCE y de la Reforma Laboral, que tanto daño están haciendo, y de la Ley Mordaza. Así mismo, un compromiso para devolver lo extraído de la hucha de las Pensiones y para restaurar lo recortado o desmantelado en las prestaciones sociales. Con eso, el PSOE quedaría en la oposición vigilando su cumplimiento y siendo, con sus 85 diputados, su garante. Ahora bien, ¿aceptaría Rajoy desprenderse de las niñas de sus ojos, de esas leyes sobre las que edificó su infausta acción de gobierno? Se vería, y con ello si es o no una impostura, un camelo, esa «altura de miras» de la que presume el PP constantemente.

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