Fermín Bocos – Mamá se hace cargo de todo


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Con celeridad, no en cuatro meses como pretendía el atolondrado David Cameron, en apenas tres semanas, el Partido Conservador británico acaba de cerrar la interinidad política derivada del anuncio de dimisión del primer ministro tras el fiasco provocado por el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea. La solución tiene nombre de mujer: Theresa May, ministra del Interior en el Gabinete que convocó el referéndum cuyo resultado ha puesto patas arriba a toda la política británica. Una mujer con fama de integridad y dureza. Euroescéptica pero leal a Cameron a quien con perfil bajo acompañó en alguno de los mítines a favor del «sí» a permanecer en la Unión Europea. Sus conocidas y controvertidas opiniones acerca del problema de la emigración -siempre se mostró partidaria de restringir la llegada de extranjeros ya fueran refugiados políticos o inmigrantes por razones económicas- la servirán ahora de referencia para administrar el cierre de las fronteras del Reino Unido al libre tránsito de personas procedentes de los países de la UE que es lo que, entre otras muchas restricciones, apareja la renuncia a pertenecer a la Unión. A este respecto la futura primera ministra británica ha sido muy clara al decir que «Brexit» (salida) quiere decir eso: salir del club. Nada de marear la situación como pretendía David Cameron al fijar el otoño como fecha del relevo en la jefatura de los «torys» para con arreglo a la arraigada costumbre de los gobiernos de Londres seguir pasteleando con Bruselas para visto el cerro de problemas que apareja la desconexión intentar salvar los muebles. En este sentido, la señora Theresa May a quien dado sus orígenes familiares (es hija de un pastor anglicano) se la compara con Angela Merkel, también hija de clérigo, dejó claro en su primera intervención que ejecutará cuanto antes el mandato del referéndum. Sin rodeos ni componendas. No es una buena noticia para ninguna de las dos partes, porque anuncia una forma de gobernar a lo Margaret Thatcher. Pero es lo que hay. Y habrá que acostumbrarse. Sobre todo los súbditos de Su Graciosa Majestad británica que no todavía no se han hecho a la idea de lío en el que se han método por escuchar los cantos de sirena de los demagogos nacionalistas.
Freud habría explicado el relevo al frente del Partido Conservador británico como un caso típico de búsqueda de refugio en el regazo materno tras cometer una travesura. Y, ¡menuda travesura política ha sido el «Brexit»! Pero, «Don»t worry». No preocuparse, «Mamá May se hace cargo del problema». Y los demagogos (Nigel Farage, Boris Johnson), a seguir cobrando la pensión de Bruselas.

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