Andrés Aberasturi – Diálogo de aspirantes


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Posaron para los fotógrafos dándose la mano con esa sonrisa que ponen los políticos cuando se dan la mano. Luego tomaron asiento y mientras seguían las fotos hablaron del tiempo, del tour de Francia y de baloncesto. Luego se cerraron las puertas y se quedaron solos.
– Esto hay que arreglarlo, Pedro, como sea pero hay que arreglarlo; no podemos ir a unas terceras elecciones porque no nos lo perdonaría nadie.
– Mira Mariano, el menos interesado en unas nuevas elecciones soy yo, pero tú no estás dispuesto a hacer nada, a ceder en nada y tu política de recortes no la puedo aceptar porque ya la cuestionan hasta los mismos que la pusieron en práctica.
– Hubo que hacerlo cuando se hizo pero ya has oído a Cospedal decir que estamos dispuestos a mejorar todo eso.
– Es que no se trata de mejorar Mariano, sino de aceptar claramente nuestras propuestas y derogar la reforma laboral.
– ¡Hombre Pedro! que eso lo digas en campaña te lo acepto, pero aquí estamos los dos y sabes que es imposible derogar toda la reforma y que Bruselas no sólo no ayuda sino que nos está apretando las clavijas con el dichoso déficit. Es que si gobernaras tú no podrías hacer gran cosa, ya has visto lo que pasa en Francia con un gobierno socialista. ¿Qué es lo que realmente más te preocupa?

– Ya los sabes: el empleo precario, los despidos casi gratis, el papel de los sindicatos… todo es un error y no te quiero decir nada de la corrupción que tratas de encubrir.
– Pero todo eso se puede discutir, yo creo que hay cosas que efectivamente ya no sirven, cosas que Bruselas ha hecho mal y te repito nuestra voluntad de ponernos de acuerdo con vosotros para reformar la reforma, pero no podemos derogarla sin más.
– Mariano, también me he referido a la corrupción de tu partido.
– No me recuerdes lo que me dijiste en el debate aquel, me dolió y no tenías razón.
– Pues lo siento pero nadie se cree que el presidente de un partiDo como el vuestro, tan piramidal, no se enterase de nada de lo que ocurría y sigue ocurriendo.
– ¿Tu sabías lo de los ERES de Andalucía? Pero por aquí no llegamos a ninguna parte. Ahora no hay cámaras, estamos los dos y somos los responsables de lo que suceda en este país. Yo creo que podemos llegar a un acuerdo de mínimos si cedemos los dos y salir de este bucle.
– Me pides que me abstenga y te recuerdo Mariano que cuando tú no te atreviste a presentarse para formar gobierno y yo sí, tampoco tú te abstuviste. Ahora me pides que yo haga lo que tú no hiciste.
– No estamos en el mismo «tempo»; todo es urgente ahora y te repito que yo estoy dispuesto a cambiar cosas, a llegar a acuerdos.
– Tú y tus tiempos, Mariano… Yo también por el bien de España, pero son demasiadas cosas que mis bases no entenderían.
– Mira Pedro, los dos tenemos el mismo problema pero o nos ponemos de acuerdo en lo urgente o esto se va al garete. Podemos hacer unos presupuestos de consenso para salir del bache y si hay que aumentar el gasto público, se podría hacer e implicar a los sindicatos. Sería mucho más fácil entre los dos que yo sólo. Ya has visto que vamos a subir impuestos a las grandes empresas, supongo que eso te parecerá bien.
– Mientras no hagáis otra amnistía fiscal…
– Dejemos el pasado Pedro.
– El pasado, Mariano, es lo que nos ha traído hasta aquí.
– El pasado Pedro no empezó conmigo sino con una crisis que Zapatero no quiso ver. Pero volvemos al pasado cuando nos están exigiendo mirar al presente y al futuro.
– Yo tengo un mandato de mi partido

– En tu partido hay mucha gente que no está de acuerdo con ese mandato, incluso Alfonso Guerra.
– Y no sólo es la reforma laboral Mariano; está la LOMCE y toda una política social que habéis dejado en pañales.
– Intentemos arreglarla entre los dos pero sabes igual que yo como se las gastan en Bruselas. Y lo de la LOMCE, podemos darnos un plazo para consensuar de una vez un plan de educación válido para todos.
– Me estás pidiendo demasiado y lo sabes. ¿Hasta dónde estás dispuesto a ceder y regenerar de verdad la vida democrática?

– Hasta la frontera que nos separe a los dos, pero estoy convencido que hay mucho terreno común por explorar.
– No te aseguro nada, pero sabes Mariano, que yo seguiría en la oposición y que tu tendrías que hacer una limpia casi total de tu gente.
– Todo se puede hablar.
– Porque sabes que estás solo.
– Y porque tú sabes que más vale PP conocido que Podemos por descubrir.
– Tendré que hablarlo, esto no es fácil; quieres salvarte de la quema a mi costa.
– En ese incendio nos achicharraremos los dos y achicharramos el país, ese es el problema y lo que nos lleva a la necesidad de entendernos.
– Y suponiendo que acepte ¿cómo se lo explico a las bases?

– Esa es la pregunta que también me hago yo.

(Crónica de un sueño imaginario frente a la trágica realidad de la pesadilla terrorista que no cesa)

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