Fermín Bocos – «A día de hoy»


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Desde los tiempos de aquél ingenioso lema «OTAN: de entrada, no» con el que Felipe González fue preparando a la parroquia socialista para dar el cambiazo en el discurso político tradicional del PSOE en relación con la Alianza Atlántica y pasar del rechazo a la adhesión -eso sí, referéndum mediante-, no habíamos escuchado en boca de un dirigente del partido nada parecido a ése sibilino «A día de hoy, no » con el que Pedro Sánchez explicitó el rechazo del Partido Socialista a apoyar la investidura de Mariano Rajoy. Recurrir a un galicismo como éste -«hoy por hoy» habría sido la expresión castellana apropiada- solo puede significar dos cosas. Que en el momento procesal agónico y tras hacer sufrir lo que corresponda al candidato Mariano Rajoy, el PSOE no impedirá la investidura. Reconozco que es la hipótesis más optimista. O, todo lo contrario. Que tras perder dos elecciones consecutivas y saberse desahuciado, en un intento a la desesperada por salvarse, Pedro Sánchez esté secretamente decidido a impedir la investidura de Rajoy forzando así la repetición de las elecciones. Provocar una tercera vuelta para la que el partido se vería obligado a mantenerlo de candidato a la vista de las dificultades de calendario y oportunidad para celebrar un congreso y elegir un nuevo líder. Más allá de la posición formal del Comité Federal (unánime en su rechazo a formar una coalición con el PP, pero dividido en orden a la conveniencia de una abstención) venimos de días en los que hemos escuchado razonadas reflexiones de notables del partido con mando en plaza como Fernández Vara o García Page o de históricos como Felipe González o Alfonso Guerra alertando acerca de la irresponsabilidad que aparejaría forzar una situación que desembocara en una tercera vuelta electoral. Eso induce a pensar que al igual que ocurrió en ocasión de la OTAN el núcleo ejecutivo del PSOE quiere salvar la cara pero no ser el responsable de la repetición de los comicios. Cosa diferente es que su secretario general, que se sabe en la cuerda floja, tenga su propio «Plan B» e intente salvarse forzando la partida. De ser así podría acabar como Sansón en el templo del dios Baal. Siento decirlo así, pero «a día de hoy», todo lo que estamos viendo tiene mucho de irresponsabilidad política y disparate .

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