Andrés Aberasturi – El cabreo nacional


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

Cada día me llegan dos o tres mensajes por las redes sociales convocándome a salir a la calle si el primero de septiembre no hay gobierno en España. El mensaje no entra en profundidades ideológicas de forma que sólo representa el hartazgo de la gente frente a una clase política que es víctima de sí misma, de sus victorias pírricas y sus fracasos históricos, de sus discursos descalificadores, de sus promesas imposibles, de sus mentiras que sólo se entienden desde el afán de poder en el que se han convertido los partidos políticos. Todos.
El mensaje que se repite por las redes es objetivo, frío, desalentador: «Si el 1 de septiembre no tenemos gobierno, a las 12 todos a la calle». Es el mensaje del gran cabreo nacional, de todos los que nos sentimos estafados por unos y otros. Imagino que la derecha dirá que es un invento de la izquierda y la izquierda que la campaña está promovida por la derecha. Da igual; y seguramente casi nadie a las 12 de la mañana del 1 de septiembre va a salir a manifestar su indignación aunque no haya gobierno. Pero es importante el mensaje, es muy serio tener a toda una ciudadanía cabreada durante tanto tiempo y sin visos de que la cosa se arregle a no ser demasiado a última hora.
Todos son rehenes de ellos mismos y es de suponer que en el PP se estarán preguntando a estas alturas por qué atacaron tanto a Ciudadanos -y aún siguen sus acólitos haciéndolo- y qué en mala hora a Rajoy le dio por usar el «guasap». Se supone que en Génova son conscientes de que el PP está hoy bajo sospecha judicial y más solo que nunca. Es verdad que van ganado votos en cada nueva elección pero no hace falta repetir aquí de dónde viene lo de la victoria pírrica.
Y el PSOE empeñado en que el PP busque acuerdos con sus «afines». Qué más quisiera el PP que poder llegar a esos acuerdos. Pero Sánchez sabe que es imposible y por eso lo repite una y otra vez y mete entre los afines del PP a Ciudadanos que fue en su momento afín del PSOE con el que coincidía -no se olvide esto- en un ochenta por ciento de las cosas. Vamos a ver: si los afines de mis afines son mis afines, no debería ser tan difícil ni la abstención ni el acuerdo.
Pero ninguno quiere hacer concesiones y ni siquiera Podemos y Ciudadanos parecen darse cuenta de que tal vez esta sea la última oportunidad para ellos y que poner palos en las ruedas posiblemente no les va a dar más que disgustos.
Pero volvamos a las redes y la indignación de los ciudadanos que tal vez nunca irían a la Puerta del Sol pero que están igual de hartos que los que fueron. Los mensajes se multiplican y exigen que, por lo menos, no cobren por lo que no hacen, que tomarse vacaciones en esta situación es un insulto y que si la hucha de las pensiones peligra, que quiten primero las prebendas a unos políticos ineficaces y no a los jubilados.
Estamos asistiendo a una silenciosa y mayoritaria manifestación de estupor, cansancio y decepción. Los ciudadanos están dejando de creer en lo poco que creían y por ahora sólo las redes sociales se hacen eco. Pero sería importante que el PSOE, que le guste o no tiene la sartén por el mango, en lugar de echar la culpa al IBEX 35 -ay Patxi López, que eso ya lo dijo Podemos- recuerden los pésimos resultados de las últimas elecciones y lo que pasó en Francia tras el mayo del 68: la Federación de la Izquierda Democrática y Socialista de Mitterrand perdió la mitad de sus diputados (61 frente a los 121 conseguidos que tenía el año anterior). Unas nuevas elecciones sólo le interesan al Partido Popular y si las hay y los socialistas pierden aún más, sólo ellos tendrán la culpa de perpetuar a la derecha en el poder. Comprendo que no es fácil reconocerlo, pero no se trata de ningún chantaje: sólo es política.

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