Fermín Bocos – El lío del PSOE


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

Observado el lío que tienen montado en el PSOE, en la cúpula del PP deben estar frotándose las manos y recordando al Napoleón que recomendaba no distraer al enemigo cuando se estaba equivocando. Porque en eso están algunos dirigentes socialistas. En la «semana negra» del PP (caso Rita Barberá, Guindos cantinfleando sobre el nombramiento de Soria, Matas amagando con levantar un pico de la manta, Bárcenas de regreso a las portadas de los periódicos, etc.) en las alturas del Partido Socialista están a garrotazos. Los partidarios de Sánchez en contra del extremeño Fernández Vara por haber recordado la obviedad de que en España se puede opinar libremente y quienes le defienden, so pretexto de defender la «libertad de expresión» de Fernández Vara, disparando oblicuamente, buscando un rebote que alcance a Pedro Sánchez. No se recordaba otra desde los tiempos en los que el aparato de Ferraz le hizo la vida imposible a Josep Borrell, culpable del pecado de haber ganado unas primarias. Borrell cayó y Almunia que le sustituyó, tras aliarse con IU, se dio el castañazo. Vara tiene dicho que hay que plantear un período de reflexión porque el PSOE no puede abrir la puerta a unas terceras elecciones. Traducción: aunque sea tapándose la nariz si hay nueva investidura y aunque sea Rajoy el candidato, el partido debería abstenerse. Y ahí es donde en twiter, el nuevo campo de Agramante, se organizó la mundial por emboscados afines a Sánchez poniendo de chupa de dómine al dirigente extremeño. La única virtualidad de toda esta emponzoñada situación -Rubalcaba ¡que ha vuelto¡ habla de «clima irrespirable»- es que Susana Díaz, la presidenta de Andalucía, ha roto su calculada ambigüedad para alienarse con la tesis de Fernández Vara. Lo ha hecho justo antes de conocerse el empapelamiento de una veintena larga de ex altos cargos de la Junta, con peticiones de prisión por parte del fiscal para Juan Antonio Griñán y otros encausados. Los ERE fraudulentos llaman a la puerta y a Pedro Sánchez, se le encoge el discurso contra la corrupción. Tal como están las cosas solo le queda un cartucho: preguntar al Comité Federal qué debe hacer el Grupo Parlamentario ante una nueva votación de investidura y, golpe de mano mediante, consultar a las bases… a sabiendas de que la mayoría son partidarios del «no» al PP. Pero todo esto, en el fondo, es oxígeno para un Mariano Rajoy que sobrevive merced a los errores de sus enemigos.

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