Andrés Aberasturi – Ada Colau y los uniformes


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Creo que la única vez que un ministro me ha invitado a comer en su sede -en compañía de un colega del que no diré su nombre, pero que me sorprendió- fue un titular de Defensa. Yo no tenía ni idea de qué se trataba, pero a los postres se desveló el misterio; en aquellos días había escrito, creo que en «El Mundo», un par de artículos, a raíz de unos acontecimientos concretos, nada favorables a una generación de militares que se empeñaban en considerar como «valores» lo que para mí eran justo lo contrario. No me alargo. Sólo recordar que me sorprendió la presencia del colega que hizo piña con el ministro y que dos humildes columnas mías sobre el tema hubieran causado tanto «malestar entre altos mandos». Naturalmente le dije al ministro que no iba a cambiar mi modo de pensar y que volvería a escribir lo mismo si se reprodujeran los casos a los que me refería. Fin.
Quiero dejar claro esto para ahora poder decir que Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona, y quienes la rodean, me temo que no han entendido nada. Gracias a las presiones escasamente discretas de la señora Colau, el Ejército y los diferentes cuerpos policiales no están presentes en el Salón de la Infancia abierto estos días en la Fira de Barcelona. Pretexto: «Reenfocar el salón hacia actividades más lúdicas y de ocio». Da igual que miles de niños, como ocurre en casi todos los países democráticos en este tipo de eventos, hagan cola para ver un carro de combate o un coche de policía con su sirena y sus luces, para ellos eso es «lúdico». Da igual que, opine lo que opine la alcaldesa de Barcelona y su entorno, la curiosidad por estas cosas -como por los coches de bomberos- es universal y perfectamente entendible. Por eso creo que las autoridades locales y la Fira, siguen sin entender lo que es la democracia, siguen anclados en viejos clichés y tergiversando por ideologías incomprensibles la realidad de los críos -y crías- que visitan el Salón. Lo malo es que la noticia ha pasado casi desapercibida y creo que es más que una anécdota, creo que es realmente grave por cuanto tiene de perversión de la realidad.
A ver; es que el atractivo que puedan tener para unos niños -y niñas, señora Colau- estos cuerpos, es exactamente igual que la fascinación que pueden sentir por los Dinosaurios o por los superhéroes. Pero hay un agravante en su presión para hacerlos invisibles: que los dinosaurios desaparecieron y los superhéroes no existen. Sí existen unos ejércitos que forman parte esencial de todas las democracias, lo mismo que los cuerpos policiales que cuidan, entre otras cosas, de la seguridad de esos niños -y niñas-. Pero usted se empeña en ocultarlos, en desterrarlos, en echarlos como si su presencia fuera cuna de fachas en una especie de fobia a los uniformes que yo me haría ver.

Parafraseando al llorado Tola, si yo fuera alcaldesa de Barcelona -o de cualquier sitio- haría todo lo contrario, haría todo lo posible para que los niños -y niñas- nacidos en la dulce libertad de la democracia tuvieran la visión real de lo que realmente son y representan hoy en día los ejércitos y las policías: parte del pueblo, gentes como nosotros, profesionales que ayudan a la sociedad como los médicos, los profesores o los fontaneros.

Perdóneme, alcaldesa, pero creo que usted, en su notorio afán anti-autoridad -incluida su propia policía local-, o lo que sea que sienta usted, ve enemigos donde hay amigos y se equivoca de medio a medio, o sigue anclada en una sociedad que ya no existe, en una España superada; creo que por mucha mayoría que saque, usted o los suyos, no se han enterado aún de qué va el Siglo XXI en España y en todos los países democráticos. Una pena.

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