Charo Zarzalejos – Las mujeres de Rajoy


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

Hace ya unos cuantos años y en una magnifica entrevista que le hizo Pepa Bueno, Mariano Rajoy, por primera vez, confesó la confianza que le inspiraban las mujeres en su vida política. En el terreno personal, Rajoy tiene una única y estupenda mujer, llamada Viri y que con enorme discreción y supongo que con bastante paciencia «padece», aunque sea en diferido, la nada envidiable vida de su marido.
En el terreno político, que no está carente de afecto, Mariano Rajoy se ha rodeado de tres incondicionales: Carmen Martínez Castro, responsable de comunicación y confidente político, Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta para todo y María Dolores de Cospedal, actual ministra de Defensa y secretaria general del PP. Las tres tienen vidas y circunstancias bien diferentes pero a las tres le une una extraordinaria discreción y una lealtad fuera de lo común.
Además, como ninguna de las tres tienen un pelo de tontas, saben perfectamente cual es su territorio, lo que deben callar y lo que deben decir. Esta inteligencia es la que ha hecho posible una convivencia pacífica no en el caso de Carmen Martinez Castro que lo suyo es el Presidente y sólo el Presidente. Cuestión distinta es lo concerniente a Sáenz de Santamaría y Cospedal.
La dos son discretas, trabajadoras pero no es descubrir secreto alguno que entre ellas ha habido situaciones que han generado alguna tensión. Pero ambas tienen una capacidad de contención digna de encomio. Por mucho que se repase la hemeroteca no encontrará nadie ni una sola palabra que objetivamente de pie a pensar en una convivencia especialmente fácil. Sin embargo, en ocasiones, las palabras no son necesarias. Basta con percibir el «ambientillo», la carencia absoluta del más mínimo piropo o reconocimiento mutuo para concluir que, en fin… respeto, si pero nada más.
Aquellas mujeres de hace unos cuantos años continúan a su lado. Y ahí tenemos a Soraya Sáenz de Santamaría como ministra de todo. De todo menos del Partido en el que, por otra parte, nunca ha mostrado especial interés por formar parte -en el sentido profundo del término- de él. En el otro lado -sí, en el otro lado- María Dolores de Cospedal que durante sus años de plena dedicación a Génova se ha tragado sapos que no están los escritos y que ella nunca contará. Ahora que es ministra de Defensa y desde su nueva responsabilidad, también marca territorio. Con su frenética actividad está diciendo que se siente ministra y además está dispuesta a ejercer y como los «sapos» le persiguen se ha encontrado de buenas a primeras con el espinoso y doloroso asunto del Yak 42. Una se va a visitar a las tropas a lugares lejanos y la otra a Barcelona o a Vitoria.
En estos momentos hay curiosidad por saber si Cospedal seguirá al frente de la secretaria general. Hablará largo y tendido con Rajoy y lo más probable es que Rajoy le diga algo así como «María Dolores, lo que tú quieras». Y se lo dirá de manera sincera porque el Presidente le aprecia y reconoce su labor y, sobre todo, los «sapos» tragados.
¿Y Soraya?. Lo de Soraya, en principio, hay que situarlo en el medio plazo. Me limito a reproducir palabras exactas de un alto, muy alto, dirigente del PP. «Ojo, porque si lo de Cataluña le sale bien, que nadie le descarte para la sucesión cuando ésta toque, que no es ahora mismo, pero que llegará. Ojito, ojito». En el caso de Soraya, ocurra lo que ocurra, parecerá siempre un accidente.

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