Antonio Casado – Vuelve Sánchez


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Motivado por la urgencia de echar a Rajoy de la Moncloa y dar la voz a los militantes, vuelve Pedro Sánchez a la arena política. La que pisan sus propios compañeros, convocados a las elecciones primarias y el posterior congreso federal que acaben con la provisionalidad de la comisión gestora.
Visto así, el retorno de Pedro Sánchez reaviva las causas que provocaron la creación de esa gestora y la entrada en un periodo de interinidad. Se resumen en dos palabras: división interna. Un PSOE roto que, más de tres meses después, convierte la palabra «unidad» en leit motiv de los dos aspirantes al cargo de secretario general. El ya declarado, Patxi López, y la que se declarará a su debido tiempo, Susana Díaz. No es el caso del tercero en liza, Sánchez, cuyo acto de lanzamiento, en Dos Hermanas (Sevilla), no incluyó ningún llamamiento a la unidad del partido. Se limitó a justificar su decisión porque «es momento de comprometerse y dar lo mejor de nosotros mismos».
Mala señal. Nos presenta al dirigente de un sector que espera ahogar sus males en las aguas interiores, en detrimento de sus obligaciones respecto a los ciudadanos y, en especial, a sus votantes. Parafraseando a Felipe González, cuando recomendaba «ser socialista antes que marxista», a los seguidores de Sánchez les cuadraría la recomendación de ser socialistas antes de pedristas. Deberían aplicarse el cuento los cargos «intermedios» que han impulsado la candidatura. A saber: el valenciano Avalos, el andaluz Toscano y la asturiana Lastra.
Pedro Sánchez, que se erige en exclusivo representante de la militancia socialista, cayó en octubre pasado cuando el Comité Federal rechazó su apresurada intención de convocar las primarias y el congreso que le habilitaran para entenderse con populistas y separatistas. Según él, por evitar la continuidad de Rajoy en la Moncloa, haciendo valer su obstinado «no» a la investidura del candidato del PP.
Lo malo es que, en su reaparición, él y sus seguidores no parecen haber pasado página. Es como si el retorno de Pedro Sánchez nos llevara de nuevo al indeseable escenario de aquel comité federal que avergonzó a sus propios miembros. De hecho, hace unos días, Susana Díaz fue abucheada por partidarios de Pedro Sánchez a los gritos de «no es no» y «primarias, ya», inspirados en el reproche por «haber entregado el Gobierno a un partido corrupto».
Eso dicen los valedores de Sánchez, que ven a la presidenta andaluza, y no les falta razón, inequívocamente alineada con la comisión gestora del PSOE.
El propio Sánchez sigue interpretando la abstención socialista en la investidura de Rajoy, apadrinada por la gestora, como una claudicación ante la derecha.

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