Fernando Jáuregui – Debates ideológicos en los partidos (si los hay…)


MADRID, 2 (OTR/PRESS)

Los congresos de los partidos políticos españoles, y no solo de los españoles, consisten más bien en una confrontación de poderes e influencias dentro de la propia formación, y en una muestra de fuerza de cara a la galería, más que en un reajuste de programas e ideologías. Son, más bien, rearmes ante la que se les pueda venir encima a sus «aparatos» que actos de reflexión, por muchas ponencias programáticas que se organicen en estas «cumbres», que antes daban en llamarse congresos y ahora, respondiendo a la galopada de los tiempos, se van denominando asambleas.
Con todo, y resaltando el clima de frivolidad en el que suelen celebrarse estos congresos/asambleas, tengo claro que el Partido Popular tratará de desembarazarse de adherencias excesivamente a la derecha, pese a que su militancia es claramente más conservadora que la mayor parte de sus dirigentes y quisiera mantener el «humanismo cristiano» en la denominación oficial; las polémicas en torno a la ponencias de la «maternidad subrogada» (no les gusta nada la expresión, por cierto horrible, «vientres de alquiler»), como antes la de la extensión del aborto, o los matrimonios homosexuales, muestran cuánto les cuesta en el PP cambiar sus tradicionales pautas de comportamiento social.
Con todo, en el PP tienen un sólido anclaje internacional (el Partido Popular Europeo, que comanda «Tono» López Istúriz) y representan, sin duda, los valores conservadores y «maduros» en términos generales, aun dejando un espacio a su derecha para la formación futura de algún grupúsculo que les reste unos miles de votos.
También en Ciudadanos, que es el partido que primero celebrará su congreso, ya este fin de semana, hay bastante movimiento ideológico de fondo, aunque se evidencia poco al observador a primera vista. Especialmente, porque la formación de Albert Rivera se «descatalaniza», pasando a ser un partido de ámbito estatal, con todo lo que ellos supone, y también porque abandona cualquier pretensión socialdemócrata: «somos liberal-demócratas», se dirá, más o menos, en el cónclave, donde Rivera quiere equipararse al francés Macron, al belga Trudeau o, claro, al belga Guy Verhofstadt, líder de los Liberales y Demócratas por Europa. No hay apenas trasvase de los desencantados del PSOE hacia Ciudadanos; tampoco del PP, aunque sí de jóvenes que se incorporan a la vida política.
Pero donde verdaderamente empiezan las dificultades es el debate ideológico de la izquierda. El PSOE, de momento, ha renunciado hasta a valorar oficialmente -claro: ¿quién iba a hacerlo?– los resultados de las primarias del socialismo francés; es un barco a la deriva en busca de timonel (dicen que Susana Díaz podría anunciar en un acto en Madrid la semana próxima que concurrirá a las primarias; yo ya no lo tengo tan seguro), y dependerá de quién sea el líder finalmente el sesgo ideológico que se dé al partido que Pablo Iglesias (Posse) fundó en 1879. El partido más histórico de España es el último que celebrará su congreso, en junio. Para entonces, forzosamente se tendrá que haber aclarado todo, o mucho, en relación de hacia dónde va el que aún es el segundo emporio partidario de España.
Y luego está, claro, Podemos. Pablo Iglesias, con sus tesis frentistas, fue la solución a la hora de crear este partido, y ahora puede que sea el problema, al menos frente a las tesis más transversales de su ya rival Errejón. La verdad es que Podemos, que tiene cinco millones de votantes detrás, hacia los que los dirigentes deberían mostrar un mayor respeto, se ha convertido en una máquina de lucha por el poder, de tacticismos, de candidaturas de novias, amigos y compañeros de Facultad: será la nueva Política, pero es muy poco profesional. Y, desde luego, anula lo que podría ser una auténtica oportunidad para debatir, en este Vistalegre II, lo que debería ser una auténtica política de izquierdas «a la española», aquí y ahora. Pero parece que tampoco en el partido que nació como más ideologizado prima ya la ideología: ¿cuál es el modelo europeo de Podemos?

Pues eso: ¿son las formaciones españolas líderes, modelos, para Europa? Cada vez menos. Y cada vez menos también son referentes para los ciudadanos a los que dicen representar; ni siquiera se han atrevido a plantarle cara a lo que Trump ya evidencia…

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