La agenda de los amos del mundo.

La agenda de los amos del mundo.

Algunas fuentes definen conspiración como la “tentativa de explicar un acontecimiento o una cadena de acontecimientos, […] por medio de la existencia de un grupo secreto muy poderoso, extenso, de larga duración y, generalmente, malintencionado. La hipótesis general de las teorías conspirativas es que sucesos importantes en la Historia han sido controlados por manipuladores que organizan los acontecimientos con motivos nefastos tras bambalinas”.

Las conspiraciones y los complots siempre han existido a lo largo de la historia, pero también es cierto que al pueblo siempre se le ha dado una explicación alejada de la verdad, divulgada –o incluso fabricada— por la prensa del momento y los denominados historiadores y portavoces oficiales. Se podrían poner muchos ejemplos y no resisto la tentación de citar alguno. En la película “Ciudadano Kane”, el protagonista –un amoral profesional de la mentira mediática, que da vida al magnate de la prensa William Randolph Hearst— le decía a su corresponsal que se encontraba en Cuba, un poco antes de desencadenarse la contienda entre España y Estados Unidos: “… Usted suministre las ilustraciones, que yo suministraré la guerra”. Previamente, el ilustrador le había enviado un cable diciéndole: “Todo está en calma. No habrá guerra. Quiero volver”. ¡Y vaya que si hubo guerra! La prensa jugó un importante papel propagandístico en la formación de la opinión pública, y este fenómeno se prolonga hasta nuestros días, en la actualidad con técnicas mucho más sofisticadas. El hundimiento del Maine, los incidentes del golfo de Tonkin, Pearl Harbor, la primera y la segunda guerra mundial, la subida de Hitler al poder, la guerra del Vietnam, la muerte del presidente Kennedy y otros magnicidios, las Torres Gemelas, la guerra de Iraq…, y así podríamos seguir, tienen lecturas muy distintas cuando se dispone de las piezas para montar el fresco. (No me refiero a casos clasificados como secretos, o a cuestiones que permanecen sin publicar en los cajones, sino a los que se publican dándoles la vuelta para que el gran público comulgue con la idea que más le conviene al sistema).

En España, aparte de los archivos secretos del Ejército del Aire sobre ovnis, con explicaciones manipuladas, hay tres casos flagrantes de conspiración contra la humanidad: el “síndrome tóxico”, el “caso Alcácer” y el “11-M”. Son tres claros ejemplos del modus operandi de lo que se ha dado en llamar las cloacas del Estado. En casos de este tipo, cuya auténtica verdad haría tambalear las columnas del Estado, se han destruido deliberadamente pruebas de convicción y se han creado pruebas falsas. Los sumarios de los tres casos están plagados de mentiras, los juicios fueron casi escenas de circo, y las sentencias hechas a medida. Pero las campañas mediáticas de apoyo a la versión oficial suelen ser tan eficaces, que poco importa que unos cuantos valientes amantes de la verdad luchen por contarla. Esta verdad nunca será interiorizada por el gran público, porque a la sociedad la han vacunado contra la verdad y el discernimiento. Hagamos la prueba; preguntemos por el síndrome tóxico, y nos aludirán a los aceiteros de la colza, pero ni una palabra sobre los organofosforados de la Bayer o la extraña muerte del doctor Muro; si lo hacemos sobre el crimen de Alcácer, saldrán los nombres de Miguel Ricart y Antonio Anglés, pero ni una palabra de lo que sabe Corcuera, Mayor Oreja, Vera y otros de Interior; y si hablamos del 11-M nos señalarán a los moritos, pero ni una palabra sobre el titadine, la destrucción de los restos de los trenes y las múltiples irregularidades del caso.

Dicho esto, tomándome la libertad de redefinir la teoría conspirativa, podríamos decir que es la interpretación auténtica de ciertos hechos, de los cuales se ocultan o se falsean las evidencias, para hacer valer la explicación que conviene a la oficialidad.

Las conspiraciones pueden ser de tipo político, militar, científico, médico, medioambiental, antropológico y moral-espiritual, en cuanto que afecta a la propia esencia del ser humano.

Las últimas décadas han supuesto un salto cuantitativo en el desarrollo científico y tecnológico. La sociedad está cambiando a pasos tan agigantados, que es prácticamente imposible seguir la carrera de fondo de los acontecimientos. La información nos desborda y se amontona sin que podamos digerirla. Estamos empachados de datos, que no sabemos qué hacer con ellos. Y, sin embargo, más que nunca quizá, estamos dormidos ante un buen número de hechos que nos pasan inadvertidos, sin que nos cuestionemos sus causas y consecuencias. Simplemente nos limitamos a aceptar la explicación, finamente meditada, que unos expertos han elaborado para mantenernos tranquilos.

Sin embargo, muchas personas inteligentes han empezado a dudar de la teoría oficial sobre el cambio climático y a sospechar que muchos desastres “naturales” son causados intencionadamente; cada vez, mayor número de personas desconfían de la eficacia de algunas vacunas, y de los efectos secundarios de otras. Basten como ejemplos la de la gripe, y la triple vírica y su relación con el autismo. (El montaje contra el doctor Wakefield es más que vergonzoso, pero el sistema actúa así cuando alguien se sale del carril). Cada vez es mayor el número de personas que saben que el fin de las multinacionales farmacéuticas es –más que curar— ganar dinero. La sociedad también se está cuestionando sobre el origen y fines de las estelas químicas –los famosos chemtrails— , las armas de baja intensidad, la autoría de ciertos atentados o las crisis financieras. Estas palabras van dirigidas a los que intuyen y a los que ignoran. A los primeros porque puede ayudarles a colocar alguna pieza del gigantesco puzle y a saciar su sed de respuestas. A los segundos, porque cada vez son más los que, sin pertenecer al club de los conspiranoicos, no se conforman con las respuestas convencionales y han empezado a vislumbrar que en este mundo nuestro “casi nada es lo que parece”.

___________________
Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
✉ periodista@magdalenadelamo.com
Suscripción gratuita
.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído