No te va a gustar – ¿Gobierno de progreso? ¿Por qué no, si…?


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

Permítanme afirmar, sin el menor atisbo de duda, que hace tiempo que de la política española ya no me asusta casi nada, aunque me preocupen muchas cosas. La loca deriva de la Generalitat catalana, que ha rebasado todas las líneas rojas, bordeando una inminente confrontación, me parece ya lo suficientemente angustiosa como para preocuparme ahora de si Pablo Iglesias y Pedro Sánchez son o no capaces de forjar una alianza que trate de desembocar, si las matemáticas parlamentarias diesen para ello, en una moción de censura a Rajoy y en un intento de «Gobierno de progreso», ya veríamos con quién, para qué y cuándo.
Es decir, que para nada me asusta ese Gobierno de progreso que pudiera sustituir, en lo reformista, en la regeneracionista, al actual Ejecutivo que, la verdad, navega sobre aguas tan seguras que piensa que no necesita introducir en el estanque grandes novedades, ni cambios, ni reformas, ni mejoras ¿Para qué cambiar, si todo va bien?, se interroga a sí mismo el inquilino de La Moncloa, ajeno al hecho de que sí, que la vida política, la vida en general, es cambio, y que esos cambios el verdadero estadista sabe, quiere, pilotarlos. El, no.
Mi impresión personal, no obstante, es que ni Sánchez ni Iglesias son capaces de aglutinar ese Gobierno de progreso del que hablan, destinado a enviar al PP y a Rajoy a la oposición. No porque Rajoy esté acertando plenamente -el PP sigue encabezando la intención de voto, pero a la baja-, sino porque no caben dos gallos de brillantes plumas en un mismo gallinero… sin apenas gallinas. Ambos tendrán que bajarse los humos y pensar más en el bien común de los españoles que en sus ambiciones personales, y no crean ustedes que hablo meramente de oído: esas ambiciones existen y son lo primordial; el interés de los ciudadanos es, ay, lo secundario.
Por lo demás, bueno será que se vaya forjando una alternativa de izquierda realista -realista, he dicho- a la política oficial del PP, percibida, pese a todo, como más bien de centro que de derecha. Bueno será que se ofrezcan alternativas para el debate de una reforma constitucional, de reformas legislativas en diversos campos, de reformas administrativas. Ambos, Sánchez e Iglesias, pueden prestar un servicio impagable al país contribuyendo a desbloquear tantas cosas que hoy están bloqueadas. La pregunta es: ¿pueden, quieren, saben hacerlo? Porque con fuegos de artificio ya no basta.

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