Pedro Calvo Hernando – ¿Pero de verdad deseamos soluciones?


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Demasiado pocos los días que faltan para el 1-O como para que sea posible llevar a término esa propuesta de Unidos Podemos de una asamblea extraordinaria para conseguir un referéndum pactado, con la presencia de todas las fuerzas políticas o al menos las fundamentales. Todo parece ponerse en contra de esa y de cualesquiera otras propuestas por el estilo, ya que todo parece ir contra una solución racional del drama de Cataluña. Por eso es muy conveniente pensar ya en lo que se hará a partir del 2 de octubre, pensamiento muy difícil de alcanzar en una formulación practicable y una voluntad generalizada de darle cumplimiento. Ver y oír estos días los medios de comunicación es una verdadera tortura para quienes se sienten de verdad responsables ante la totalidad de los ciudadanos de todas las posiciones contrapuestas. Sinceramente les digo que yo he perdido las esperanzas tras escuchar a Rajoy y a Puigdemont, por poner solo los ejemplos más importantes e ilustrativos, para entender sin dudas lo que digo. Después de haberle dado muchas vueltas y haber escrito sobre el asunto en todos los tonos imaginables, las posiciones se han ido tornando cada vez más enconadas hasta convertir en prácticamente imposible cualquier entendimiento. Pero no obstante, lo último que yo haría es declarar del todo irrealizable la posibilidad de un milagro del cielo.
Todas las partes del conflicto tendrían que colocarse en la piel de cada una de las demás para al menos soñar con una solución, y podrán servir de una especie de guía las llamadas al entendimiento formuladas estos días por el PSOE y por ese grupo de intelectuales de izquierda. Porque desde la derecha no se atisban posicionamientos semejantes que pudieran coadyuvar a la consecución de una vía que conduzca a cualquier puerto. En el caso del PSOE, estamos ante el partido situado en la región más central del espectro, lo que ayuda a insuflar en el conflicto un hálito de esperanza, más bien lejos de posturas extremas o irrecociliables con los demás. Es el partido de la izquierda que ha gobernado bastantes años en este país y que por tanto cuenta con una saludable experiencia, por mucha razón que puedan tener los que le critican que se coloque en andamios inestables o peligrosos en materias fundamentales. Y en esta nueva era ha demostrado la mayor capacidad para el diálogo con los demás.
Y en cuanto a los mencionados intelectuales de izquierda, también hay que decir que se sitúan en este caso en la mejor de las tradiciones de ese mundo político. Y también digo que su pronunciamiento merece toda la atención si lo que de verdad deseamos son soluciones y no lucimientos personales o corporativos de sus posibles críticos.

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