¿Diálogo ahora? No se puede dialogar con los golpistas.

“No se puede dialogar con los golpistas”. Lo dijo Alfonso Guerra en una emisora de radio, con gran escándalo para los buenistas, y comparó la situación catalana con el golpe de Tejero, en la que a nadie se le ocurrió pedir diálogo. El diálogo fue la cárcel! Pero nuestros valores se han devaluado y nos hemos convertido en una sociedad frívola y blandengue con el sistema emocional completamente desequilibrado; una sociedad que anda perdida, que lo confunde todo, que llora en público por todo, que repite cual loro las consignas de los manipuladores sin entender siquiera lo que dicen; una sociedad que se rige por lo que lee o visiona en su móvil sin cuestionarlo. No importa si es verdad o mentira. Se ha visto estos días en el golpe de Estado en Cataluña. Manadas de gente viralizando con sus teléfonos imágenes falsas de otras manifestaciones, que mostraban cabezas chorreando sangre y heridas al por mayor; una masa de insurrectos vociferando como borregos frases de propaganda política secesionista que llevan interiorizando desde hace cuarenta años. Muchos de los manifestantes eran menores de colegio e instituto, cuyos profesores transmisores del odio a España les brindaron una clase práctica. No faltaron a la cita los grupos internacionales que acuden a armar bulla allá donde son requeridos, y otros “directores de orquesta” para que todo resultase un éxito y, al día siguiente, la prensa internacional abriera con titulares contra España y nuestras fuerzas del orden. Claro está, esto no se hubiera conseguido sin la colaboración de su canal autonómico TV3 y los nacionales afines La Cuatro y La Sexta, financiadas con los impuestos de todos los españoles.

Pero nada de lo ocurrido fue casual. Todo estaba preparado desde mucho antes. Lo entenderemos leyendo las palabras que Oriol Junqueras pronunció en Vic, el 15 de mayo de 2014, en el transcurso de una charla titulada “El camino hacia la independencia”. Las palabras del vicepresidente de la Generalitat no tienen desperdicio y ayudan a entender el pulso al Estado del 1-O por parte de los golpistas.

“Cuando nos digan que esto es ilegal, hemos de mantener la convocatoria. Cuando la prohíban, la hemos de mantener. Porque si nosotros enseñamos al mundo una imagen de colas de gente con una papeleta en la mano yendo a votar a una urna y el Gobierno español intentando impedir que voten, ya habremos ganado”.

Alude en su arenga a la ingeniería de los porcentajes para hacer parecer lo que no es. Se trata de un ejercicio de manipulación y de engaño, una trampa a los catalanes, a la democracia y al estado de derecho:

“Imaginemos que los que van a votar no son el 100 %, que son el 60 %; y que el 40 % vota sí y el 20 % vota no. Cuando el resultado se hace sobre el conjunto de la participación, dos tercios han votado sí, un tercio ha votado no; el 67 % ha votado sí y el 33 % ha votado no. Y eso es una victoria brutal […]”. Esas son las cuentas de Junqueras, el católico practicante que se reunió con el arzobispo Omella. ¡A lo mejor fue para confesarse del delito de sedición!, aunque no creo.

En cuanto al papel mediador de la Iglesia, es una vergüenza la propaganda que algunas cadenas y periodistas de las mismas han hecho sin ningún fundamento. Incluso Pablo Iglesias, alias el Coletas, que no se resistía a quedar fuera de las noticias, se inventó una reunión con el arzobispo Osoro que nunca tuvo lugar; la cosa se limitó a una breve llamada telefónica por parte del podemita. ¡Pero ya tenía tema para una rueda de prensa y calmar así su adicción a las cámaras! El arzobispo de Madrid lo dejó muy claro en un comunicado y también el papa Francisco, que manifestó no estar de acuerdo con los que vulneran la ley.

Jueces y fiscales van a tener trabajo si es que, como anunciaron, todos los que perpetraron algún delito y se puedan identificar, tendrán que responder ante los tribunales. ¿Van a ser juzgados los responsables políticos por traición, sedición e insurrección? El jefe de los mossos, LluisTrapero y los de las asociaciones Omnium Cultural y ANC, Jordi Cuixart y Jordi Sánchez tienen que declarar ante la jueza Teresa Laplana en la Audiencia Nacional, imputados por sedición. Algunos jueces de tendencia progre opinan que para que se cumpla el delito de sedición tiene que haber armas y alegan que esta fue una rebelión pacífica. Conviene recordar que la mentira y la calumnia son armas mucho más poderosas que el plomo. Sería bueno que los jueces, aparte de conocer la ley, estuvieran dotados de sentido común y no se dejasen seducir por ciertas ideologías, sobre todo cuando su llevada a la práctica es contraria a la ley. Otra pregunta que nos hacemos es quién responderá por los menores que agredieron a policías y guadias civiles llamándoles hijos de puta, fascistas, cabrones y asesinos. ¿Los padres por ser responsables directos?; ¿los maestros por incitarlos al odio? ¿Se irá de rositas la concejala de Ezquerra Republicana por inventarse que le habían tocado las tetas y cómo le habían ido rompiendo los dedos uno a uno, mentira de la cual se desdijo en TV3.

Seis días después, bancos y cada vez más empresas trasladan sus domicilios fiscales, los impositores sacan su dinero de Cataluña, el Constitucional suspende el pleno convocado para el lunes, Puigdemont solicitó comparecer el martes para hablar de la situación política actual. Los buenistas de turno salen a la calle con banderas blancas y piden diálogo. ¿Diálogo ahora? Por qué no advirtieron a los golpistas cuando organizaban el referéndum ilegal? El Gobierno invita a los golpistas a volver a la legalidad, pero el pulso al Estado continúa, y siguen con su hoja de ruta, eso sí, con nerviosismo, pues los acontecimientos económicos de los últimos dos días, los ha colocado contra las cuerdas. Muchos han empezado a darse cuenta de que la independencia no traería un mundo color de rosa. Algunos empiezan a darse cuenta –ya era hora- de que en todos estos años sus dirigentes les mentían mientras saqueaban Cataluña y engrosaban sus cuentas corrientes.
¿Qué hará Puigdemont? ¿Aceptará la presión de los radicales y proclamará la DUI? Creemos que no. Pero en ese caso, ¿activará el Gobierno el artículo 155, solicitado por Albert Rivera y los socialistas de la vieja guardia –mucho más conocedores del Estado- que los politiquillos de ahora? ¿Qué ocurrirá si a pesar de activar el 155 o incluso el 116 continúan con su sedición “pacífica”? ¿Se recurriría al Ejército? Ejercer la fuerza por el Estado es legal cuando se trata de reinstaurar el orden subvertido. Pero –y vuelvo a lo dicho en el primer párrafo- vivimos en una sociedad sin columna vertebral, con cuerpo de gusano, blandengue, que equivoca los conceptos y se mueve por lo que twittean los ociosos. Una sociedad manipulada que pone el grito en el cielo cuando la policía y la guardia civil cumplen con su deber. ¿Creen acaso que las porras de los policías son hisopos para asperger agua bendita y que sus pistolas son de jabón, teñidas con betún negro al estilo de “Toma el dinero y corre”. Lo del domingo, tan tergiversado por el “agitprop” no solo fue proporcionado sino que ni siquiera es comparable al modus operandi de los antidisturbios del Reino Unido, Bélgica, Alemania o Estados Unidos. No sobraría hacer un poco de pedagogía. No estaría de más contar a nuestros niños que las fuerzas del orden están ahí para protegernos, defendernos de los malos y para hacer cumplir la ley. En los juegos, los niños siempre quieren el papel de policía, porque saben que es representar al bien. ¿Qué tal si recuperamos el arquetipo?

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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