CADA MOCHUELO A SU OLIVA

Dos perlas

Dos perlas
Jesús Maraña. PD

Por  Salvador Monzó Romero

Los Rojos, por ejemplo, el Cintora,
Son como la gripe; pero ésta se cura:
Los Rojos va a ser que no, … por ahora;
*
En su mente de pocilga perdura
Lo que nutre a los puercos, las bellotas,
Que hoy todo el mundo echa a la basura;
*
Con sus soflamas alcanza las cotas
Tan altas de la mentira, que para
Saber la verdad no tiene pelotas;
*
Su manera de actuar es tan rara,
Que incluso extraña al propio Maraña,
Quien, aunque mal, su huerto riega y ara;
*
El Cintora tiene tan poca maña,
Que, para que no se coman el grano
Ni Inda, ni Marhuenda, siembra cizaña;
*
Con lo que, si no le dan por lo sano,
Acaba siendo sólo un zascandil
De la Política, no un tertuliano;
*
En las noches de tormenta, un candil,
Y, con respeto a los del oficio,
Con tan pocas luces, un albañil;
*
Su boca parece un orificio,
Por el que escapa tanta falacia,
Que tener que oírlo es un suplicio;
*
Se hace el gracioso, … Y toda su gracia
Consiste en hacer ver que lo sabe
Todo, sin saber nada, verbigracia;
*
No hace falta que nadie le alabe;
Se alaba él mismo, …Como la clueca
Que incuba huevos hueros… Si la cabe
Mayor gloria, … es la de tener hueca
La cabeza… Y si esto lo tiene a gala,
A ver si cuanto antes, … ¡ahueca el ala!

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De aspecto más bien rudo, pero de tanta
Lectura, que está en que lo que él larga,
Aunque debe ser ateo, va a Misa;
Ignora que el papel todo lo aguanta
Y, como la derrota siempre es amarga,
Sus autores lo han escrito de tal guisa,
Que al Frente Popular haber machacado,
Se empeñan que fue un Golpe de Estado;
*
Si no lee que a un Gobierno en la higuera,
Mientras que los Rojos quemaban conventos,
Violaban monjas y mataban curas,
Su “genocida Franco” senda le abriera,
Y España volviera a tener momentos
De gloria, mejor con estas apreturas,
Váyase usted en otro excusado
A cagar, que éste ya está colmado…
*

Señor Maestre: esto no lo he leído:
Con mis muertos, por desgracia, … ¡lo he vivido!.

Autor

Salvador Monzó Romero

Salvador Monzó Romero cuenta la feria según le ha ido y según le va, siempre ante la pantalla de la Televisión, reivindicando desde su sillón-bol, un tanto escorado a la derecha, su derecho a la crítica mordaz y ácida, pero con carácter moralizante.

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