Manuel del Rosal: «Telarañas sociales y marcas»

Manuel del Rosal: "Telarañas sociales y marcas"

El deporte de hoy es la egolatría” Giovanni Papini, escritor italiano.

Una chica estadounidense de 27 años madre de un niño de pocos años ha sido despedida de su trabajo en una guardería el día antes de empezar a trabajar. Un comentario en Facebook ha sido la causa de su despido: “Empiezo un nuevo trabajo, pero la verdad es que odio trabajar en guarderías. Odio estar rodeada de niños”.

Hoy más que nunca necesitamos llevar una marca que nos distinga. El que no lleva una marca no es nadie, y no me refiero a las marcas de moda, que también, sino a las marcas que definen nuestra vida. Las llamadas redes sociales que, como telarañas tecnológicas nos envuelven y nos aprisionan, han contribuido mayormente a ello. Necesitamos desnudarnos para los demás. Unas veces lo hacemos físicamente, y en esto se llevan la palma las mujeres a las cueles ya no les queda ni un centímetro cuadrado de su piel que no haya sido mostrado; otras veces desnudamos nuestros sentimientos. Hoy no basta con hacerse un tatuaje o moldearse el culo, hay que mostrarlo. Si nos compramos un coche y no lo mostramos en Facebook, es como si no lo hubiéramos comprado. Si viajamos al Caribe y no lo mostramos con nuestras fotos en las redes, es como si no hubiéramos ido. No basta con ser padres, hay que mostrar al recién nacido en las redes sociales, porque si no se hace es como si no hubiera nacido. Tenemos, en definitiva, que mostrar nuestras marcas y comentarlas. No podemos vivir en el anonimato, tenemos que ser alguien y para serlo nos marcamos. Pero nuestra forma de marcarnos no queda ahí, existen los tatuajes. ¡Madre mía lo de los tatuajes! Hay personas cuyos pechos y espaldas semejan exposiciones de grafiti. A mí lo que me parece más estúpido en esto de los tatuajes, son los nombres que las parejas se graban acompañados de corazones como si su unión fuera para toda esta vida y parte de la otra, hoy que de cada cuatro matrimonios tres terminan en divorcio. Generalmente se los graban borrachos todavía tras una tórrida noche de intercambio de babas, fluidos, saliva y sudores en la creencia de que esa noche de ciega pasión es el amor y lo es para siempre. Luego viene lo que viene y el tatuaje les pesa toneladas por lo que no tienen más solución que borrarlo. Los tatuajes, al fin y al cabo, se pueden borrar, pero ¡amigo mío! los comentarios y fotos desparramados por las redes sociales hay quedan para siempre. Aquí se cumple el dicho “Eres dueño de tus silencios y esclavo de tus palabras” …de tus palabras y de tus fotos.

La chica estadounidense despedida, lo fue por cometer la estupidez – hoy en día generalizada – de comentar lo de su nuevo trabajo, estupidez elevada al cuadrado al hacerlo donde todo el mundo tiene acceso, incluso los directores de RRHH de las empresas, estos mucho más. Pero ¿cómo no comentar los entresijos de nuestras vidas? Para eso están esas redes sociales que son como las telarañas que la Viuda Negra teje para que los incautos queden prendidos en ellas y, una vez prendidos, paralizarte con su veneno para más tarde engullirte. ¡Cómo no comentar y enviar fotos, si nuestra vida ha pasado de estar dentro de nosotros a pertenecer a las telarañas de las redes sociales! Esa chica y su hijito ahora se encuentran en el desamparo, pero ¡¡joder!! Durante unos días han sido “trending topic” y “virales” ¡¡¡Casi nada!!!

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