Victor Entrialgo De Castro: «Las lineas rojas eran el camino»

Victor Entrialgo De Castro: "Las lineas rojas eran el camino"

Desde la moción de censura en fraude de ley, porque no otra cosa sino un fraude de ley, sino un delito, fue hacerse con el gobierno apoyándose en los enemigos de la Nación y quien ha proclamado una república en una Monarquia Constitucional, hemos comprobado con nuestro presidente que sus líneas rojas no eran los límites sino el camino.

Lo ùnico que podremos agradecer toda la vida a sanchistas y podemitas, que ahora ya no se desnudan en las iglesias sino en las puertas de los ministerios por una limosna para no desaparecer, despues de los daños causados, el tiempo perdido y los riesgos que han causado a la Nación, es las muchas horas de estudios de Historia que ahorrarán a partir de ahora a las nuevas generaciones.

Su conducta y la repetición de los peores errores del pasado es un libro abierto y completo de la Historia de España. Por qué aparecio un dictador, por qué justo cuando se murió en la cama apareció una banda asesina y sanguinaria, por qué el dictador aclamado en Barcelona durante cuarenta años pasó a ser vilipendiado justo a su muerte, y no antes, y por qué pasó lo que pasó. Nada lo justifica pero lo ayuda a explicar mejor que las palabras e insensateces de estos niños irresponsables, insensatos, poseidos de si mismos y, como consecuencia, malcriados, que siguen tratando de vivir de lo que sus emulados actos e ideas en su dia provocaron. Desnuda dejan la historia.

En lo que está pasando se puede ver transparente, no ya el Frente popular sino incluso las Cortes de Cadiz, amenazadas por Fernando VII, que como Sanchez, se carga la Constitución con los separatistas, el Coletas haciendo Godoy con sus colegas del chupete, y los cien mil hijos «separatistas» de San Luis, más la nada Santa Alianza de sanchistas, terroristas, podemitas, peneuvistas. A su fin, entonces, estallaron las guerras carlistas. Y ahora Sanchez entrega Navarra a Bildu y los podemitas. Esto es lo que según parece han votado más de 7 millones y medio de españoles que apoyaron al PSOE. Esta contumacia en los errores de la historia es para hacérselo mirar.

Por su parte, los liberales más los regeneracionistas de VOX, aún desorganizados, defendiendo que la soberania corresponde a la Nación, la nación entera, y no a una parte de otra parte sometida además al terror o al temor durante décadas, partes separatistas que a cambio sacan mientras tanto tajada del apoyo a la investidura.

Me temo que vamos a echar en falta entre los liberales, al divino Argüelles, gran orador, jurista asturiano de formación histórica que residió largo tiempo en Londres, al Conde de Toreno, a Salustiano de Olózaga un logroñés obsesionado por la libertad política en relación con todas las demás libertades, todo lo que el gobierno frankestein amenaza con poner en peligro, o a Francisco de Burgos, granadino, lo que hoy llamaríamos un tecnócrata, que antepuso lo administrativo a lo político, y fue autor de la división provincial de España.

Con Trafagar, 1804, y la destrucción de la flota y el fin del imperio marítimo y con el 2 de mayo, nuestra verdadera Revolución francesa, los ánimos españoles fueron ya excitados hacia «la defensa agrupada de la unidad nacional».

Después de un tiempo aciago con Sanchez en el poder hemos comprobado que lo que jalonaban su hoja de ruta, lo que los socialistas llamaban lineas rojas, eran en realidad los mojones que marcaban el camino de nuestra «Década Ominosa», que va de Zapatero a Sanchez pasando por los indolentes Rajoy y Soraya «Cuatrecasas», que sin solución de continuidad se fue a una empresa favorecida por ella misma, de un laberinto judicial, en una actitud absolutamente ilegal y amoral.

Las lineas rojas no eran los límites sino el camino.

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