Manuel del Rosal: «¿Somos los españoles bipolares o simplemente estúpidos?»

Manuel del Rosal: "¿Somos los españoles bipolares o simplemente estúpidos?"

Pedirle al pueblo que resuelva por su voto la orientación política que le conviene a España, es pretender que sepa fisiología de la digestión todo el que digiere” Miguel de Unamuno, escritor y filósofo de la generación del 98

El trastorno bipolar, antes denominado “depresión maniaca”, es una enfermedad mental grave que causa cambios extremos en el estado de ánimo que comprende altos emocionales y bajos emocionales. El bipolar pasa de estar triste, desesperado y perder el interés por todo a estar eufórico, desbordante de energía y – en ocasiones – irritable. Esta enfermedad afecta, entre otras cosas al juicio, el comportamiento y la capacidad de pensar con claridad. Sus síntomas son: Para la fase de euforia: episodios anormales de optimismo, nerviosismo o tensión, aumento de energía, actividad y agitación, sensación exagerada de bienestar y confianza en sí mismo (euforia), menor necesidad de dormir, locuacidad inusual. Frenesí de ideas, distracción, tomar malas decisiones. Para la fase depresiva: sentirse triste, vacío, desesperanzado, pérdida de interés o de la capacidad para sentir placer con las actividades, adelgazamiento, insomnio o dormir demasiado, movimientos más lentos, fatiga o pérdida de energía, sentimiento de inutilidad o culpa excesiva. Disminución de la capacidad para pensar y concentrarse, indecisión, pensar en el suicidio, planificarlo o intentarlo. Vistos los síntomas y visto el resultado de las últimas elecciones generales y municipales, nos podemos preguntar ¿somos los españoles bipolares? o ¿somos simplemente estúpidos? ¿y por qué esto? Porque hemos pasado del bipartidismo como panacea para el gobierno de España a demonizarlo y sustituirlo, en un ejercicio de bipolarismo o de estupidez, por un Congreso, unas comunidades y unos ayuntamientos formado por una multitud de partidos que nos está llevando a la ingobernabilidad. El trastorno bipolar es como un péndulo y los movimientos pendulares son y han sido siempre nefastos en cualquier actividad. Fíjense que nosotros los españoles, bien por nuestra bipolaridad o porque simplemente nos ha caído una plaga de estupidez, hemos dado a los políticos la oportunidad de gobernar de forma alterna, es decir: yo gobierno los martes, jueves y sábados y tú gobiernas los lunes, miércoles y viernes; el domingo descansamos los dos. Se pueden imaginar el resultado de semejante gobierno bipolar. A los políticos, que solo buscan el poder, esta bipolaridad o estupidez de los españoles les ha venido muy bien, pues encuentran en ella otra oportunidad más para hacer el reparto de poder inherente a un Congreso, unas comunidades y unos ayuntamientos esquizofrénicos y, en ocasiones, catatónicos. Pero, señores míos, esto es lo que hemos dibujado los españoles en el mapa político de España con nuestros votos bipolares o estúpidos o ambas cosas a la vez. Y ahora tendremos cuatro años de gobiernos bipolares que, vete a saber, que nos depararan. Solo nos queda la esperanza de que, en otro movimiento pendular causado por nuestra bipolaridad o nuestra estupidez, el bipartidismo vuelva; al menos la tarta del poder se troceará en tan solo dos partes y no en tantas como partidos hemos creado con nuestros votos bipolares o estúpidos…o ambas cosas a la vez.

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