Francisco Iglesias Carreño: «12-julio El Día de Zamora»

Francisco Iglesias Carreño: "12-julio El Día de Zamora"

Parece que Hispania está donde está, y tal obviedad sucede que, a veces, se hace inconmensurable, y cae en el cierto olvido de esa consideración necesaria y obligada de ubicarla, a lo largo del proceso integral (humano, social, cultural, histórico, económico, antropológico y político) como imprescindible puente físico entre dos continentes: África y Europa. Ello hace, y a veces, no tener en cuenta todos los hechos, los plurales y versátiles hechos que sobre todo el espacio físico hispano han tenido lugar, cayéndose en la desconsideración y/u ocultamiento de muchos de ellos, y hacerlo por la motivación, en gran parte, del lugar geográfico donde tuvieron lugar y la aportación significativa que el mismo aporta a la común y general compresión de nuestro pasado, como camino guía del presente e indicador luz páralo venidero

La urbe de Zamora del bajo medieval Siglo X, pongamos que hace mil ciento dieciocho años, es una Zamora, solida e impactante, muy importante en toda la península Ibérica-.-esa Hispania isidoriana nuestra-.-, es una Zamora de extraordinaria relevancia y categoría, ubicada como vigilante de la frontera sur del Reino Asturiano-.- de las Asturias de Oviedo-.- , en el escenario del lugar privilegiado del promontorio/atalaya/mirador, cual observatorio bélico, sobre el cauce del Río Duero, frente a El Temblajo, todo un empedrado muro de impresionante fuerza, frente al hostigamiento y expansionismo del islán, una contención recia extraordinaria, de visible apabullante fortaleza frente a los continuos embates del sur, pero gozando, al mismo tiempo, de la dinámica dualidad de troncar, como en un enroque, en una acción, y ser la amenazante punta de lanza que otea/vigila/condiciona los caminos,¡ los cruciales caminos hispánicos!, hacia Toledo, Mérida, Córdoba, Sevilla, el estrecho….Es esa Zamora en el Siglo X, para propios y extraños, el lugar cimero y cumbre (del reino) asturiano, el hispánico solar más decisivo, tremendamente importante, logísticamente crucial, bélicamente definitorio, sin duda el más decisivo/importante/crucial/definitorio/estratégico de todos los lugares del soberano Alfonso III El Magno.

Esa Zamora de la asturianeidad del pasado, entienda y compréndase bien ahora, en estos momentos actuales (donde la nada es mucho, la exigua riqueza mengua y porvenir generacional se escapa, tras ese encorsetamiento madrileño y la dependencia servil al pucelanismo absorbente), es en el año 901, sin lugar a dudas , una ciudad de gran privilegio, de suma atención, la joya de la corona del Reino Asturiano, es obviamente además de la proclamada frontera, ¡ que es una frontera de interacción bélica ! , entre los gallegos/asturianos/leoneses y los musulmanes, la llave maestra para sujetar todo el noroeste hispánico-.- incluido Portugal-.- frente a cualquier intención de incursión contra sus gentes y sus tierras. Zamora es en el momento temporal de 901,¡ sigue siéndolo ahora!, un estupendo observatorio ubicado en lo alto de una meseta/planicie/isla rodeada de amplias vaguadas, que goza, ¡aún goza!, de un impactante recinto amurallado que, en tiempos pasados del Siglo X, le otorgaba razones de poderío, prestigio y seguridad, con amplias opciones de defensa y dominio intimidador apabullante, que, en su momento, hizo valorar y prevalecer sobre manera, ¡ y con amplia repercusión del mundo entonces conocido!, su magnífica y extraordinaria posición geográfica, su estratégica configuración/arquitectura amurallada, transformándola en un lugar referencial épico, paradigmático clave, ineludible y mayestático,¡ sin duda alguna cimero!, para interpretar toda la Edad Media Hispánica y ,¡a mayores!, muy importante en tal momento desde la vida de Hispania en el protagonismo del Reino Asturiano, con repercusiones en la Europa y frontera sur del Mar Mediterráneo de aquel entonces.

El ancho cauce del río Duero, es portentoso en las avenidas del deshielo o con ocasión de las tormentas persistentes, sus crecidas conforman una especie de enorme lago interior, pero sabido es por los zamoranos, todos los regionales leoneses y visitantes del resto de España y de fuera de ella, experimenta durante el verano un descenso acusado en su caudal que, en varios lugares, permite su vadeo sin gran dificultad añadida. Así lo hicimos varios, ¡en bicicleta!, en el año 1995 [lo cruzamos diez veces, con testimonio, para la Agencia EFE, dado por su corresponsal gráfico el ciudadano, amigo que fue, De La Calle Alonso (D. Jesús)]. Pero en el verano del año 901, esa situación tan crucial del cauce del río Duero está, por el citado cíclico estiaje anual, bastante mermado y bajo en su nivel , y no ayuda a defender, en su vadeo, como elemento disuasorio, en las mejores condiciones posibles el recinto amurallado y la ciudad de Zamora, que está situada, no lo olvidemos, en todo lo alto del bajo de un valle fluvial bifurcado y en su centro, y que en los primeros días del mes de julio del año 901, resiste ordenada, tenaz y valientemente, sin doblegarse, el cerco al que la somete un ejército musulmán que ha llegado desde el sur a sus inmediaciones,¡ hasta el borde de sus murallas!, procedente de la importante ciudad de Toledo ( la antigua capital de los visigodos).

Al describir la situación de aquel verano del año 901 en Zamora, hemos dicho: “Los musulmanes no han venido a tomar la ciudad de Zamora, en el año, 901, por casualidad, ni por un simple ataque a los devotos de Santiago, para hacer una razzia simple o escaramuza baladí. Han venido a Zamora para, en guerra santa, arrasar el Reino Asturiano. En el año 901 Zamora, entiéndalo ahora en las cuatro Regiones Históricas y Constitucionales de toda la Corona Leonesa {Extremadura+Reino Leonés+Galicia+Asturias}, ocupa una posición determinante, ¡ muy importante y trascendental !, en la estrategia militar global del Reino Asturiano y es una ciudad muy apreciada, ¡extraordinariamente apreciada!, por su soberano Alfonso III, y de ello, de esos valores que atesora, son conocedores, en el sur, los musulmanes que se aprestan con gran despliegue de medios a tomarla. Pero además de tener Zamora, ciudad astur/leonesa, tal posición estratégica en la frontera vanguardista con el mundo musulmán sirve también a otros propósitos y lo hace para los planes religiosos, culturales, militares y políticos “El Magno Alfonso III”. Es este soberano astur/leonés con el que queda plena, total y completamente definido el neovisigoticismo de toda la reconquista, es en suma con quienes y de tales momentos (en su determinado afán de reconquistar toda Hispania y volver a la cabecera imperial, política y religiosa, de Toledo), donde Alfonso III logra la maduración integral del ser y estar, ¡para siempre!, de la Corona Astur/Leonesa. Desde “él y su ambiente” (Alfonso III y completo Reino Asturiano), salvo otras interpretaciones en contrario, tenemos un sentido patrio y nacional hispánico fijo, definido y concreto” .Zamora, por ende toda la Corona Leonesa, está ya en el Siglo X en ese comienzo del ideal hispánico, mucho antes de los fulgores del S XIX, de patria hispánica y de nación hispánica.

Hemos descrito la situación que se desarrolla en el verano del año 901, al indicar: “En el auxilio y apoyo de la ciudad cercada de Zamora, el baluarte del Reino Asturiano, llega, desde las tierras del norte, el soberano Alfonso III (conocido por” El Magno”, el que después llegaría hasta Alánge en Badajoz), que con las tropas asturianas/leonesas entabla contienda contra los musulmanes (“los iluminados” que llegaron desde Toledo). Sucedió que, al mismo tiempo, y es un aspecto bélico muy importante (que da fe del valor personal de las gentes de Zamora de la época), que los sitiados en Zamora salen del interior de las murallas de la ciudad y conforman una mordaza/pinza/cerco contra los sitiadores que habían venido desde las tierras de Toledo”.

Al pormenorizar las acciones de guerra en el mes de julio del año 901, hemos señalado:” La confrontación bélica del Reino Asturiano en Zamora, después llevar desde el día 10 de julio en lucha con los musulmanes en el sitio de la ciudad, se inclina, en la jornada del 12 de julio del año 901, por los ejércitos asturianos/leoneses dirigidos por Alfonso III. Ese día, el de la victoria del Reino Asturiano/Leonés en Zamora pasa a los relatos históricos universales, y así figura, como “EL DÍA DE ZAMORA””.

“EL DIA DE ZAMORA” es una nominación histórica, pero no una más al uso, es una categorización universal propia/directa/singular para Zamora/Reino Asturiano/Corona Leonesa (todo el noroeste de Hispania), y para tal y tan concreto ambiente religioso/social/cultural/antropológico, ¡que es el nuestro!, ¡el de nuestros familiares y convecinos!, lo ubicamos en algo que sea para compartir cívicamente, como interaccionada sociedad convivencial , para definir el estar y ser de nuestra gente y sentir, ¡por todos y con todos!, los hechos de nuestra tierra, desde esa singularidad con todos y cada uno de los zamoranos y zamoranas, hasta su entronque más amplio y grupal en toda la Región Histórica y Constitucional de las tres constitucionales provincias del Reino Leonés y también, ¡ aunando sumativamente voluntades!, en estructurar un lugar de acciones sociales comunes, culturalmente convergentes y fraternalmente cooperativas en el tiempo/espacio/ámbito de amplia y general proyección de lo de aquí, la zamoraneidad/leoneseidad compartida, tanto en el Reino Leonés, la Corona Leonesa, en la España Nación o en la Unión Europea, desde todas las posibilidades, de la índoles más versátiles y plurales posibles.

Sea ahora ya el compartir, y sea para siempre tal hecho, ¡ por El Día de Zamora!. Y sea permanente más, ¡mucho más!, cada 12 de julio. 12-7-2019

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