Manuel del Rosal: «La mujer madre ha sido desplazada por la mujer ¿libre y dueña de sí misma?…»

Manuel del Rosal: "La mujer madre ha sido desplazada por la mujer ¿libre y dueña de sí misma?..."

De todos los derechos de las mujeres, el más grande es el de ser madre” Lin Yutang, escritor chino

“La mujer, en su loca carrera para igualarse al hombre, lo ha sobrepasado y, sin haber adquirido ninguna de sus virtudes, se ha hecho depositaria de sus vicios”

La mujer madre hoy y aquí en España no tiene acogida, es un anacronismo. La madre ha sido desplazada por la mujer libre, fuerte, dueña de sí misma, de su cuerpo, independiente, que a nada ni a nadie tiene que rendir cuentas; que fuma que bebe y que ha hecho suyas enfermedades que tan solo eran del varón. Como consecuencia de ello la natalidad ha descendido y sigue descendiendo de forma alarmante. Es por eso que los mismos que llevan años regalándole el oído a la mujer sobre su libertad y su independencia asentadas en el trabajo al que ha accedido, comienzan a darse cuenta de que España va a ser un país de viejos, al tiempo que un país sin niños ¡Que cosa más triste! Ahora quieren rectificar.

En mi pueblo hay 362 mujeres en edad fértil y ninguna quiere ser madre. Desde que hace diez años una industria agroalimentaria abriera una fábrica de conservas en mi pueblo que dio trabajo a toda mujer en edad de trabajar, no se te ocurra hablar a una mujer en edad fértil de ser madre. – “Hay que ver lo pesaditos que son con esto de la maternidad; antes nos predicaban las bondades de ser libres, independientes, dueñas de nosotras mismas, que trabajáramos para conseguir esa libertad, que no nos consideraran tan solo vasijas, que lo de ser madre terminó con las nuestras porque ahora tenemos nuevos horizontes etc. etc. Y ahora lo contrario. En nuestro ayuntamiento una semana sí y otra también nos incentivan para ser madres porque el pueblo dentro de pocos años será una residencia de ancianos en su totalidad y por la ausencia casi total de niños en calles y parques. A los incentivos del gobierno central, nuestro ayuntamiento añade viajes gratis al Caribe durante quince días tras conocer nuestro embarazo, 1000 euros con el nacimiento del bebé, seis meses de pañales y productos de higiene femenina gratis y jamón Joselito de merienda para el niño o niña hasta que cumpla 25 años. Y siguen sin comprender, sin entender que son ellos los que nos hicieron ver la vida desde nuestra libertad, nuestra independencia, nuestro poder; que el ser madre es un engorro de narices y quieren ahora, cuando los niños son un recuerdo de tiempos pasados, que volvamos a no disfrutar de nuestro cafelito a las 10:30 en unión de nuestras amigas, de la merienda de las tardes para hablar de nuestras cosas, de nuestras clases de yoga o de sevillanas, de nuestros fines de semana todo el día fuera de casa en bares y discotecas, de nuestras vacaciones de Semana Santa, de Navidad y de verano libres del engorro de tener que atender a un niño pesado. De llegar a casa y hacer lo que nos dé la gana sin estar hipotecadas por un niño pelmazo, de no deformar nuestro cuerpo … No se enteran de que nada de lo que nos ofrecen como incentivo para ser madre nos interesa, que no queremos ser madre que – como dice nuestro ínclito presidente – NO es NO. Porque a ver si de una vez dicen la verdad y se dejan de tanta monserga, milonga y música para canarios: Las mujeres no queremos ser madres, no porque no podamos conciliar, no por asuntos económicos, no por nuestro trabajo, NO. Las mujeres no queremos ser madres porque NO NOS DA LA GANA DE SERLO. Y el que hayamos llegado a esta situación se debe a que los mismo y diferentes gobiernos nos han educado en que ser una mujer independiente, libre, dueña de su cuerpo, dueñas de sí misma, liberada, moderna y progresista son derechos más, mucho más importantes, que ser madre. Por eso el ser mujer madre, nosotras las mujeres, lo consideramos un anacronismo Y terminamos diciendo que, si el Estado necesita niños y niñas que nos parece muy bien que los necesite, pero que no cuente con nosotras porque somos dueñas de nosotras mismas y de nuestro cuerpo. ¿No es eso en lo que nos adoctrinaron?”

Este pensar de las mujeres de mi pueblo puede ser extrapolado a toda España.

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