Rafael López Charques: «Seamos serios»

Rafael López Charques: "Seamos serios"

Creemos sinceramente que ser serios en los temas importantes y delicados, es un comportamiento básico para que una sociedad funcione adecuadamente, en la que impere la verdad y el respeto mutuo, de lo contrario irá de fracaso en fracaso.

No es, en consecuencia, aconsejable teñir la verdad del color que nos conviene, ni apropiarnos de méritos ajenos. Tampoco lo es manipular organizaciones o instituciones, para que debajo de un barniz exterior, sirvan en realidad a nuestros intereses particulares, que con frecuencia, poco tiene que ver con los teóricamente verdaderos intereses de las primeras.

Hacemos estas reflexiones en relación a un hecho acontecido días atrás. Un joven ha sido condenado a dos años de cárcel y ciento setenta y ocho mil euros de indemnización a los herederos de un hombre, con orden de detención e ingreso en prisión, que en compañía de una mujer, también al parecer delincuente habitual, estaban atacando a otra mujer para robarle el bolso. En el momento de salir el joven a defenderla, le estaban pateando la cabeza. Durante la pelea, el ladrón, bien por resbalar o como consecuencia de un golpe del joven, cayó y se golpeo la cabeza, pasó dos días en coma y murió.

Hasta aquí los hechos. No vamos a criticar la sentencia. Presuponemos que los jueces habrán actuado de acuerdo con la legislación vigente. No obstante ya damos un toque de atención, sería conveniente revisar nuestras leyes, para que casos como el descrito, no tengan tan dolorosas consecuencias.

Partiendo de la base indiscutible, en la que creemos firmemente, de que las mujeres son tan personas como los hombres, tienen los mismos derechos y las mismas capacidades que ellos, solo se diferencian en el sexo, no entendemos las reacciones, o para precisar más, las no reacciones ante los hechos descritos.

Hace unos días una destacada miembro del gobierno en funciones decía públicamente “El feminismo es de todas… No bonita, no bonita… Nos lo hemos currado las socialistas”. ¿Seguro? El feminismo folklórico es posible, pero el serio desde luego que no.

No hay más que repasar la historia para saber, por ejemplo, quien consiguió el voto para las mujeres. Los socialistas y sus correligionarios, no. Es más se opusieron a ello. Indaguen sobre quiénes y en donde afirmaron: “La mujer es histerismo y se deja llevar por la emoción y no por la reflexión crítica”, “El histerismo impide votar a la mujer hasta la menopausia”, “Es necesario que las mujeres que sentimos el fervor democrático, liberal y republicano pidamos que se aplace el voto de la mujer”.

Hablando de seriedad, ¿que nos dicen del comportamiento de las asociaciones feministas? No sabemos de alguna que haya salido en defensa del joven condenado, que haya organizado una manifestación de apoyo, que haya iniciado una recogida de firmas para pedir el indulto. ¿Alguien lo entiende?

Así no nos extraña que una escritora, comente: “Se les olvida decir que…. No defendió a una mujer. Mató a un hombre”. Una tertuliana adicta a gritar en la tele, lo tilda de “homicida”. Moraleja, cuando veamos agredir a una mujer, de la manera que sea, no nos metamos en líos, pasemos de largo y a vivir.

Opinamos que si los colectivos feministas no han dicho ni pio, responde a que en sí, no son tales. En su mayoría, están teledirigidos, organizados y financiados por partidos izquierdistas que bajo el señuelo de defender a las mujeres, pretenden utilizarlas para sus fines políticos.

Hoy en día lo de la defensa del proletariado suena a rancio, además choca frontalmente con el modo de vida de dirigentes que teóricamente se desviven por él. Es más rentable utilizar a las mujeres con la excusa de defenderlas.

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