Los investigados del PP empiezan a desfilar ante la Audiencia

Ciudadanos es una izquierda desteñida, un rojo rebajado a naranja

Ciudadanos es una izquierda desteñida, un rojo rebajado a naranja

La izquierda –incluido Ciudadanos— no cabe en sí de gozo y se frota las manos por el espectáculo gratuito que se avecina en la Audiencia Nacional. Lo que estaba anunciado se ha hecho realidad hoy. A petición de la Fiscalía Anticorrupción, el magistrado García Castellón imputa a las dos damas de hierro del PP de Madrid, Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre, en la pieza de la trama Púnica, a propósito de la financiación ilegal del PP regional. Cifuentes está citada el 1 de octubre y Aguirre el 18 del mismo mes. Antes, a lo largo de septiembre, declararán alrededor de cuarenta personas, entre ellas, los investigados Ignacio González, Juan José Güemes o Manuel Lamela, amén de otros cargos de primera línea e intermedios. Los delitos que se investigan a estos imputados son: pertenencia a organización criminal, falsedad documental, prevaricación de funcionarios públicos, cohecho, blanqueo de capitales, falsedad electoral, tráfico de influencias, revelación de información privilegiada y apropiación indebida. Como presidentas de la Comunidad de Madrid, se presupone que estaban al corriente de todos los movimientos. Aun así, la presunción de inocencia debe primar por encima de cualquier opinión apriorística y, sobre todo, intencionada.

Culpables o inocentes, lo que no se podrá evitar es que la caja B del Partido Popular y las caras de las dos expresidentas de la gaviota sirvan de cortina de humo este mes y el próximo en las teles progres, para tapar las desvergüenzas del fake Pedro Sánchez –para el que ya hemos agotado los apelativos— , su mala gestión “no gestión”, y su muralla de aduladores caraduras, léase ministros a cual peor, parte de ellos con sociedades instrumentales para pagar menos impuestos –qué vergüenza—, Borrell condenado por vender las acciones de Abengoa haciendo uso de información privilegiada en beneficio de su pareja, Cristina Narbona, exministra de Medio Ambiente, a la que Vázquez Figueroa coloca en el bando de los corruptos con diploma. Lo de las desaladoras queda ahí para la historia. Y el asunto Dolores Delgado-Garzón-Villarejo con todas esas conversaciones sucias sobre el prostíbulo de alto standing para extorsionar a jueces, empresarios y a cuanto lujurioso cayera en sus redes, ahí sigue. Por cierto, el inefable Garzón, ingrediente de cuanta salsa ponzoñosa hay sobre la mesa, hace tres años cobró casi dos millones de euros para evitar la extradición por narcotráfico a EE.UU., del exjefe de la Inteligencia chavista, Hugo Carvajal. Y lo consiguió, pues el militar sigue en Madrid. Curiosamente, el magnate que hizo los pagos recibió en paralelo 123 millones de PDVSA, la empresa relacionada con el exembajador de Zapatero, titular de portada hace unas semanas por el tema del ahorcado/suicidado que iba a tirar de la manta. ¿A quién o a quiénes benefició su muerte? ¿Lo sabremos algún día? Esto es cosa de actualidad, pero en el pasado se empezó con el hermanísimo Juan Guerra y sus cafelitos y siguió la cosa robando el dinero del BOE, de los huérfanos, y así hasta los 77 casos en los que los socialistas están implicados, aparte de las muchas sospechas sobre las cuentas del AVE, de la Expo y una pila de casos sin esclarecer, algunos en Andalucía, relacionados con drogas, sexo y muerte. ¡A ver cuándo desempolvan lo que se sabe y no se dice del caso Marta del Castillo! Son temas no resueltos del pasado, pero en el presente hay para dar y tomar. Gracias a que los medios de comunicación amparan la corrupción de la izquierda porque están en el ajo. Por eso funciona la ley del silencio.

La caja B del Partido Popular madrileño, incluso la nacional, dará mucho que hablar en las próximas semanas, pero es una nadería, comparado con la corrupción socialista del pasado y del presente. Pero no hay pantallas donde exhibir tanta vergüenza.

A Isabel Díaz Ayuso intentarán sacarle los colores más de una vez, a propósito de sus predecesoras en el cargo. Hace unos días intentó desmarcarse diciendo que su relación con ellas se limitaba a ser una militante más. Eso ni es cierto, ni estuvo bien. Menos mal que en el comunicado de hoy se solidariza con las investigadas y defiende el derecho a la presunción de inocencia. Ayuso tiene cosas que no me gustan; la encuentro un poco Arrimadas. Por ejemplo, no está bien que vaya contando que Rocío Monasterio la trata como si fuera su chacha. Me dicen que lo contó en esRadio y que en el programa de la mañana despotrican contra VOX porque no se dejan aconsejar por ellos. Además, como VOX no sacó todos los escaños que se esperaban, han vuelto al PP –que según ellos estaba agonizante—, porque es quien va a solucionarles la papeleta económica, según dice César Vidal. A todos los medios les encanta dirigir la política desde sus micrófonos. Dicho esto, le deseo a Ayuso toda la fuerza del mundo para bregar con las señorías de la izquierda radical. Errejón ya ha dicho que ella puede acabar imputada como sus predecesoras. Y le deseo, sobre todo, arrojo para bregar con los de Rivera, cuyo dicho “España suma, pero la corrupción resta”, no es más que el inicio de una ofensiva programada de cara a las posibles elecciones generales. En Madrid, los de Rivera/Aguado van a querer hacer ver en todo momento que son dos gobiernos en uno. Casi un tanto monta, monta tanto. Están tan acostumbrados a interpretar la realidad a su manera, que ya se creen el sinsentido. Estamos a la expectativa, pero en esto y en lo otro van a dar guerra y no dejarán pasar la oportunidad de demostrar lo buenos que son y lo impolutos que están. Sin embargo, ha habido que crear cuatro consejerías y veintidós nuevos altos cargos, solo porque ellos querían sus silloncitos. ¡Menudo ejemplo! Y si, por fin, hay elecciones generales, van a ir a por todas. Quieren llegar a lo más alto, y no dudamos que harán uso de la marrullería a la que nos tienen acostumbrados. Casado aboga por “España suma”, pero ellos no. Siempre me pregunto por qué decimos que Ciudadanos es centro derecha. Es izquierda, tirando a radical. Analicemos: apoyan la memoria histórica, se ríen de la misa, defienden el aborto y la eutanasia, el genotipado de embriones, y son los impulsores de los vientres de alquiler. Esto ni es centro, ni es derecha. Ciudadanos es una izquierda desteñida, un rojo rebajado a naranja.

Lo que sí quiero resaltar es que, una vez más, nos topamos de lleno con la patata caliente de la financiación de los partidos políticos. En la actualidad, alrededor del ochenta por ciento procede de dinero público, y la cantidad depende de la representación parlamentaria. Los grandes partidos acuden al crédito, que luego muchas veces se condona en virtud de componendas político-administrativas. El escándalo de las CC.AA. al servicio de los políticos es una lacra que no sé si absolverá la historia.

La lógica y el sentido común dicen que los partidos deben financiarse con las cuotas de los afiliados y con donaciones particulares, requiriendo para ello un protocolo de transparencia ante posibles contraprestaciones. Lo digo porque, hablando de España, no es la primera vez que una persona concurre en una lista electoral, avalada por el mérito de que “su padre da mucho dinero al partido”. Hablando de Estados Unidos, que siempre se pone como ejemplo, el embajador en nuestro país James Costos –con su compañero del mismo sexo— lo fue en agradecimiento por haber contribuido con cuantiosas sumas a la campaña de Obama. No hay nada perfecto. VOX aboga por retirar la financiación a los partidos políticos y a los sindicatos. Es lo más cuerdo.

 

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI

Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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