Victor Entrialgo De Castro: «El telonero de Macron»

Victor Entrialgo De Castro: "El telonero de Macron"

Desdel Palais, el Gran hotel de Biarrizt donde vivió Eugenia de Montijo, el telonero de Macron, el invitado extranjero al que se trata de epatar enseñándole el campo de golf o la casa que se comprado o el coche ferrari que ni siquiera se sabe si es alquilado pero tu quédate ahí y no estorbes, improvisa un solo de cambio climático e igualdad.

Echar a podemos porque se lo ha dicho Iván Redondo y guardar la nada para el mundo. Nada que negociar, nada que ofrecer, nada que ofrecer, titula ABC. Ese es el programa de Pedro Sanchez. «La nada cotidiana», que tituló Zoe Valdés cuando quedamos finalistas del Nadal, que el que no anuncia no vende.

Acompañado eso si de su mujer, la nenetta de papi metida en buena nómina, cuyo rostro está entre sinsustancia e inexpresiva que eso si, cuando su marido entra en el Palais atribulado por la pompa que no le corresponde, como el pobre que ponen los del G-7 en la mesa por Navidad, ella se da la vuelta sola en busca de una fotografía. Todo se pega y dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.

Trump y Macrón han contratado al gitanillo, que hace gracia, como telonero de las grandes actuaciones y Sanchez se arranca con unas lágrimas negras sobre el cambio climático y la igualdad, mientras el resto da palmas, para continuar a lo agarrao con Boris Johson, susurrándole ordena el brexit a mi manera. Y terminar con una versión de «Consejos vendo y para mi no tengo» , de los Panchos, sobre el tema catalán.

Lo que habrá sacado Sanchez en limpio es la degustación gastronómica. Porque en el sur de Francia te llenas solo con los nombres, Porrusalda, Marmitaco, Merluza a la koskera. El menú del Gran Palais no habrá sido fruslería.

Y aqui va Sanchez desde Santurce a Bilbao con el apoyo mediático y el pais tragando y pidiendo que lo salve, no el debate y la sana crítica, sino el teatro de Salvame y Jorge Javier. La Maquina prodigiosa de polémicas preparadas artificialmente en el laboratorio para luego desmentirlas lucrativamente por capítulos.

Hay millones de ciudadanos en EEUU, y en Rusia, Japón, Alemania, Francia, los G-7, los paises má ricos del mundo que eligieron a sus gobernantes que ahora toman decisiones. Pero luego hay hordas de lex terroristas, antisistemas y ex hippies anticuaos con moño, ya mayorinos, con paguca o prejubilaos, que protestan contra el G-7 con una pinta de vagos y marranos realmente innoble, y quieren que aquellos no las tomen. Ellos lo organizarían mejor, dicen a la policía que cargan con unos tanques de agua, que tanto se echan falta aquí. Seguramente se reúna con ellos el Presidente del Gobierno de España, si no le da, para alcanzar la mayoría y cantarán algo juntos.

Macron ha llevado por sorpresa al iraní, y habrá no tardando reuniones americanas iranies sobre la no proliferación nuclear y el mamotreto que presentaron los iranies a UN y que Trump aun no se ha leído. Han aprobado ayudas contra la deforestación del Amazonas. Pero Macron que quiere resitir al intento de Trump de debilitar la Union Europe ahora que Merkel se va, le dice «aquí estoy tío Trump», y lleva al campero a Biarritz para epatarle. Trump que se ha picado, como buen americano, le saca frente a la grandeur, la inmensidad de su rancho y la próxima reunió del G-7 quiere organizarla en su propio campo de golf.

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