Rafael López Charques: «Responsables»

Rafael López Charques: "Responsables"

De este sinsentido en que se ha convertido España, hay muchos responsables, unos por acción directa y otros por indirecta.
La situación global de nuestra patria (perdón por la palabra si a alguien le molesta), es una autentica vergüenza. Tenemos la carnavalada catalana, que ha llevado a que algunos de los países más avanzados de Europa empiecen a tratarnos como de segunda categoría. Los cada vez más frecuentes casos de corrupción, que nos llevan a pensar que los altos responsables políticos están de adorno, pues desaparecen cientos de millones durante bastantes años, y ellos no se enteraron de nada. La titulitis generalizada, que estimamos es un claro reflejo de un complejo de inferioridad y poca vergüenza.

Los responsables por acción directa son los partidos políticos, prácticamente todos sin excepciones, unos en mayor y otros en menor grado, según las circunstancias del momento.

Si repasamos la actuación de los mismos, nos encontramos que, aunque lo nieguen, anteponen su interés particular como organización, al interés general, que es lo que teóricamente defienden y por lo que dicen trabajar. Cuando hablamos de cómo organización, nos referimos a los cuadros dirigentes, porque los afiliados generalmente se limitan a asistir a los diversos actos, en los que callan y aplauden.

Si un partido no obtiene mayoría absoluta, la formación del gobierno se convierte en un mercadeo, en una compraventa de prebendas y favores. Lo que un mismo partido en una comunidad apoya, en otra lo rechaza. Si una idea la puede presentar él, adelante, si la presenta otro, con frecuencia como mínimo se abstiene. Esto es lo habitual en nuestro país. Sin embargo opinamos que dos adversarios políticos, si de verdad, honestamente, quieren el bien general, siempre encontraran unos puntos mínimos de acuerdo, para poder trabajar juntos, sin mercadeo de ningún tipo.

Los responsables por acción indirecta son muchos medios de comunicación, y también los propios ciudadanos.
¿Quién conoce al diputado sentado en tal fila de tal bancada? Prácticamente nadie sabe que existe. Sin embargo hay un grupo muy reducido que gozan de popularidad nacional. ¿Por qué? Porque imitando a esos “buscadores de gloria” que abundan tanto en la telebasura, el primer día que se les acercó una cámara, dijeron cuatro barbaridades, repletas de incongruencias, demostrando su fanatismo y haciendo gala de su ignorancia. Pero da igual, el caso es hablar por hablar, aunque se digan tonterías, así se sale en la tele y en las primeras páginas de muchos periódicos.

Los responsables son esos medios de comunicación que los miman, porque así tienen más audiencia o más venta. Somos totalmente partidarios de la libertad de información, la defendemos, pero creemos que debe hacerse con responsabilidad, porque es muy deseable, pero sin ética, puede hacer mucho daño. Encumbrar como figuras nacionales a descerebrados es vergonzoso. La política es algo más serio que ciertos programas de la telebasura, en los que cuantas más burradas se suelten, más tiempo se está en el candelero.

Esa responsabilidad es también de gran parte de los ciudadanos, que por la ignorancia creciente y la banalización en que está sumido el país, disfrutan estando pendientes de las ocurrencias, mejor dicho imbecilidades, con que nos obsequian esos personajes, que hacen aumentar las audiencias y la venta de periódicos. Si todos ignorasen a esa gente, desaparecerían en muy poco tiempo.

Se repite, modificado, el viejo dicho romano. Al pueblo, en vez de pan y circo, pan y charlatanes.

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