Manuel del Rosal: «Preparados para asistir al nuevo esperpento entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias»

Manuel del Rosal: "Preparados para asistir al nuevo esperpento entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias"

En la corta historia de nuestra democracia se ha visto un presidente de gobierno que hiciera rehén de sus ambiciones a España y a los españoles. Que se sirviera de ellos y de las instituciones para sus tejemanejes orientados solo a obtener el poder, la mayor cuota de poder y por el mayor tiempo. Ese presidente es Pedro Sánchez.

La vicepresidenta del gobierno Carmen Calvo dio la orden hace unos días que se pusieran a la venta las entradas para el espectáculo que hoy día 10 darán de nuevo los señores Sánchez e Iglesias junto a sus fieles más próximos en su nuevo intento de acercar posturas para acuerdos de investidura. El espectáculo se presenta a priori esperpéntico y bochornoso y será una demostración más de cómo ni a Pedro ni a Pablo les importa España ni los españoles. Tan solo se importan ellos mismos y sus bárbaras ambiciones. Naturalmente el responsable de que España permanezca paralizada desde hace meses es Pedro Sánchez que la está utilizando y la ha hecho rehén de sus planes tácticos para alcanzar el poder en solitario y al precio que sea siguiendo los consejos del Rasputín de la Moncloa, Ivan Redondo, personaje, desde mi punto de vista, siniestro y peligroso al igual que su jefe. Los afortunados que consigan entradas para ese espectáculo recopilatorio de ruindades, mezquindades, ambiciones sin cuento, hipocresías y cobardías podrán observar en vivo y en directo toda la mierda que se esconde en lo que dan en llamar “acuerdos programáticos” “diálogo” y “consenso”, palabras que sonarían bien, si no hubieran sido pervertidas desde que la llegada de lo que llaman democracia. Pero los espectadores – los ciudadanos – de ese circo mediático, falso y podrido también dan espectáculo.

Un espectador neutral de ese bochornoso espectáculo de circo, dadas las contorsiones que los políticos han dehacer para hacer ver a los ciudadanos que se contorsionan por el bien de España y los españoles, percibiría la infamia, la impostura, la hipocresía, la deshonestidad de esos saltimbanquis de la política; pero también percibiría la mansedumbre, de unos ciudadanos anestesiados, adormecidos con el opio de los mensajes tóxicos de la manipulación a la que les someten día tras día a través de los medios de comunicación al servicio de los partidos. Percibiría su inacción ante un gobierno que lleva desde el 28 de abril sirviéndose de ellos y de las instituciones para utilizarlos en beneficio de su estrategia para alcanzar el poder. Unos ciudadanos incapaces de salir de su espacio de confort, adormilados cuando no dormidos del todo, mirando hacia otro lado y dejándose llevar como borregos por las burdas campañas de adoctrinamiento para hacerles creer que “O Sánchez o el Diluvio”. No puede ser de otra forma el que el PSOE y Sánchez sigan apareciendo ganadores en las encuestas si no es porque los ciudadanos han abdicado de ejercer el poder que les da el voto racional; si así fuera, hacía ya tiempo que hubieran elevado sus voces ante el uso que de ellos y de las instituciones está haciendo el PSOE y Sánchez. Aquí, la única voz que se les oye a los ciudadanos es la consabida frase: “Es lo que hay” Para una vez dicha, echarse de nuevo a dormir en su espacio de confort. Porque, señores, la responsabilidad no es solo de los políticos y medios de comunicación a su servicio, también lo es de quienes les otorgan el cargo con sus votos.

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