Rafael López Charques: «Somos ricos, seremos pobres»

Rafael López Charques: "Somos ricos, seremos pobres"

Así es, queridos compatriotas, es lo que deducimos a juzgar por los gastos que planean algunos de nuestros políticos y por el despilfarro de otros. Ahora bien, nadie se siente responsable y todos justifican sus actuaciones, lo que nos lleva a recordar un viejo dicho “entre todos la mataron y ella sola se murió”

Efectivamente conciudadanos nuestro país es muy rico, pero tiene la desgracia de estar dirigido, por lo general, por personas que al contrario de la sentencia popular, parecen creerse que todo el monte es orégano, que no saben que los milagros solo se dan en Fátima, y que hace cien años que no ocurre ninguno. Gastan a lo loco, y consecuentemente, aunque somos ricos seremos pobres.

Toda nuestra riqueza natural y potencial humano se diluye en los tejemanejes de los políticos, cuyo último objetivo es el poder. Con tal fin se malgasta y se tira lo que sea, pues al final quien acaba pagándolo, directa o indirectamente, es el sufrido españolito. Eso sí, que quede claro, es lógico pues todo lo que hacen es por nuestro bien; si nosotros no lo comprendemos es nuestro problema.

Por ejemplo, según datos aparecidos en la prensa, hasta el año pasado había en Andalucía más de dos mil sete cientos chiringuitos (perdón, asociaciones, entidades, etc.) cuyo objetivo era la defensa y la promoción de la mujer. Teniendo en cuenta la población femenina de la comunidad y el número de municipios, nos encontramos con que había uno cada mil quinientas féminas y más de tres por municipio. Con todo nuestro respeto al género femenino, ¿alguien se cree que si de verdad realizasen la labor que teóricamente los justifica hacía falta tal cantidad? Mucho nos tememos que no, que en muchos casos solo es una forma de obtener ingresos unas cuantas personas, eso sí, muy importante, quedando de abnegados trabajadores desinteresados por lo demás, ante la galería.

El interino ha propuesto un “programa común progresista” para atraerse a la extrema izquierda, que se traduce en un gasto anual, según estimaciones conservadoras, superior a treinta mil millones anuales al actual. Verdadero objetivo final, seguir presumiendo de que él que es el presidente del gobierno, y continuar utilizando el falcon oficial para sus viajes particulares. ¿Quiénes pagarán todo eso? Premio al que acierte.

Según parece, la unidad Central Operativa de la Guardia Civil ha descubierto que durante el gobierno del de “la ceja”, se elaboró y aprobó, ignorando las advertencias de la Abogacía del Estado y de Secretaría Técnica del Ministerio de Industria, un Real Decreto para desviar treinta y un millones de euros, que teóricamente eran para construir un geriátrico, para que terminasen repartiéndoselos los líderes de la UGT asturiana.

Podríamos hablar también de las subvenciones públicas que otorgan prácticamente todas las administraciones. Como ya nos hemos referido a ellas en anteriores comentarios, solo reiteraremos que son un de los mayores despilfarros de dinero público de este país. Se conceden para lo que sea, aunque en muchas ocasiones no se sabe el fin concreto o es ridículo; a quien sea, sobre todo si son amigos; generalmente no se controlan, etc.
Hemos citado tan solo, unos cuantos casos significativos aireados por la prensa, pero a la vista de ellos, nos preguntamos, ¿cuántos más habrá? No nos vale la disculpa de que sean pocos y pequeños, lo que no es cierto, además porque muchos pocos y pequeños hacen uno muy grande.

Si todo eso no existirse, como sería lo honesto y decente, no haría falta freír a impuestos al ciudadano, pues como titulamos este comentario, somos ricos, pero vamos a pobres. Padecemos la desgracia de tener unos dirigentes que no nos merecen, y el resultado es que somos los ciudadanos los que “pagamos el pato”

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