Efrén Díaz Casal: «Carta abierta al episcopado español»

Efrén Díaz Casal: "Carta abierta al episcopado español"

Excmos y Revmos Sres.:

Desde hace más de dos años la Iglesia Española viene tramitando ilegalmente los actos religiosos en la vía pública, lo que desde el respeto a la verdad me obliga a dirigir estas líneas a VV. Excias. Revmas. sin más pretensiones que la defensa de la fe, de la Iglesia y de la ley.

A fin de evitar en lo sucesivo el veto del Ayuntamiento de Madrid a la procesión del Corpus de 2016 a mi  parroquia castrense, desde el 19 de octubre de 2017 he dirigido reiteradas misivas a distintas autoridades eclesiásticas demostrándoles documentalmente que la Iglesia Española viene “solicitando autorización para celebrar sus actos religiosos en la vía pública a los ayuntamientos” en lugar de “comunicar su celebración a las delegaciones, subdelegaciones del Gobierno u organismos autónomos análogos vascos, navarros y catalanes como prescribe la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, exhortándoles a abdicar de su contumaz y transgresora actuación respecto a dicha ley.

Además de los displicentes silencios con los que he sido obsequiado, las escasas respuestas que he recibido se cifran en un conjunto de evasivas, incoherencias y circunloquios, ajenos a mis planteamientos y huérfanos de solución o conclusión alguna ni esperanza de alcanzarla, al tiempo que propiciatorios de nuevos vetos municipales de actos religiosos en la vía pública de cualquier municipio español que mi labor desde hace más de dos años trata de evitar.

Dan fe de ello las respuestas del Cardenal Blázquez, Presidente de la Conferencia Episcopal Española, manifestando que “cada Diócesis juzga como debe actuar y no hemos visto los obispos que debamos tratar conjuntamente la cuestión”, lo que revela una diligencia administrativa digna de encomio ya que en las 22 horas transcurridas desde mi mensaje hasta su respuesta, se ha convocado a VV. Excias. Revmas, se les ha reunido, han debatido el asunto y adoptado una decisión, o la del Arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo Pelegrina – que no alude a ninguna consulta sobre el particular – al afirmar que “cada obispo es soberano en su diócesis”, es decir que ambos reconocen a cada obispo la facultad de acatar o vulnerar la ley: tan asombroso como cierto.

Asimismo, el Cardenal Rouco y el padre Lozano Pérez, miembro y Secretario respectivamente de la Comisión Episcopal de Asuntos Jurídicos de la Conferencia Episcopal Española, han suspendido unilateralmente su relación conmigo para resolver este asunto a los 3 meses de haberla iniciado, sin ninguna explicación y sin haber resuelto nada ni llegado a ninguna parte, en tanto que el Cardenal Osoro viene aplicando el silencio desde hace más de un año a mis reiteradas solicitudes de entrevista después de concedérmela personalmente para tratar del asunto en cuestión.

Es evidente que la indiscutible soberanía de VV. Excias. Revmas. en la dirección de sus respectivas diócesis no les concede bula ni exime de su acatamiento y cumplimiento de la ley, como tampoco puede nublar su juicio para tratar con acierto los asuntos de la Iglesia puesto que el ordenamiento jurídico de nuestro Estado de Derecho obliga por igual a todos los ciudadanos y entidades en la totalidad del territorio español, máxime a la Iglesia por su propia naturaleza y especialmente en cuanto se refiere al cumplimiento de la normativa reguladora de sus manifestaciones públicas de fe.

En esta ejecutoria de la que sus protagonistas no pueden sentirse orgullosos, no se vislumbra la defensa de la fe ni de la Iglesia, carece de amor al prójimo tanto como de inteligencia, racionalidad, cordura, sinceridad, civismo y respeto a la dignidad de la persona, siendo por tanto incompatible con la pasiva complicidad de la prelatura española.

Con el fin de evitar que estos lamentables hechos continúen deteriorando el buen nombre de la Iglesia  remito a VV. Excias. Revmas. al Santo Evangelio de San Mateo 18,15-20, en el que Jesús dice a sus  discípulos  «Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu  hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste  por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad, y si ni a la comunidad  le hace caso, apártate de él como de un pagano o un publicano”.

Por lo expuesto ruego a VV. Excias. Revmas. que en lo sucesivo se atengan a la legalidad tramitando los actos religiosos en la vía pública de acuerdo con la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, contribuyendo con ello a variar la continua trayectoria descendente de españoles  sólo un 14,1%  católicos con de practicantes actuales según el CIS.

De VV. Excias. Revmas. fiel servidor que besa Su pastoral anillo,

Efrén Díaz Casal Coronel de Infantería (R)

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