Hablo sobre el mundo de la orquesta y lo injustos que muchas veces somos con él

El mundo de la orquesta y su valor

El mundo de la orquesta y su valor

Hace bien poquito recibí la llamada de un tío mío, Pedro, que es propietario de una orquesta en Navarra.

Una orquesta que aunque afincada en Pamplona, actúa allí donde le llamen para amenizar las fiestas o eventos y hacer disfrutar lo máximo posible a la gente que, por otra parte, es lo que espera de ellos.

El contenido de la llamada me dejó una profunda preocupación en el cuerpo y, por qué no decirlo, un grado preocupante de frustración ante una situación injusta que paso a describirles.

Era ya de noche y habían terminado un «bolo» en uno de los tantos pueblos en los que han actuado este verano, por lo que los montadores empezaron a recoger y desmontar los diferentes instrumentos, bafles, etc…

Un grupo de jóvenes se llevaron uno de los taburetes que utilizaba el técnico de sonido para sentarse y uno de los montadores, al verlo, salió tras ellos.

Entraron en una «bajera» y el montador entró también. Al intentar recuperar el taburete robado, uno de los jóvenes y el montador de la orquesta empezaron a forcejear, lo que acabó con el grupo de jóvenes agrediendo al trabajador.

La cosa no terminó aquí, cuando consiguió salir y montarse en la furgoneta para irse, les lanzaron piedras y multitud de objetos rompiendo cristales y dañando la furgoneta de la orquesta.

¿Les parece normal? Hay muchas cosas reprochables aquí: el robo, la violencia contra el trabajador, la violencia contra la furgoneta… pero todo eso se hace mucho más reprochable cuando se trata de una empresa y trabajadores que hacen posible el disfrute, la diversión y terapia para muchas personas.

Siempre escribo de política pero hoy me apetecía romper una lanza en favor de las orquestas, y artistas y trabajadores que las componen, pues hacen una labor impagable y creo que actitudes y tratos así son injustos y nos denigran como sociedad.

Ya ni si quiera somos capaces de respetar lo que nos hace sentir bien, ya ni si quiera somos capaces de alzar la voz para criticar estas situaciones que, aunque cuente un caso concreto, suceden en diferentes lugares del mundo y, por desgracia, en ocasiones con desenlaces mucho peores.

Desde aquí animo y agradezco a dueños, artistas y trabajadores de orquestas su trabajo, dedicación, moral, preparación, actitud… y tantas otras cosas más que harían de este artículo una enciclopedia.

Cuando estéis en nochevieja bailando con una orquesta, acordaros de que esas personas no lo están celebrando con sus familias para que tú disfrutes. Cuando estéis en fiestas de vuestro pueblo bailando con una orquesta, acordaros de que esas personas están ahí, y no en otro sitio, para que tú disfrutes. Y ya de paso, recuerda los kilómetros que hacen por todo ello.

Acabo diciéndote a tí, propietario, artista, técnico y montador: GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS.

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