Efrén Díaz Casal: «Desafío a Rafael Pérez Ruiz, Director del Gabinete del Ministro del Interior por su contumaz vulneración de una Ley Orgánica»

Efrén Díaz Casal: "Desafío a Rafael Pérez Ruiz, Director del Gabinete del Ministro del Interior por su contumaz vulneración de una Ley Orgánica"

Rafael:

Te dirijo estas líneas empleando un tratamiento distinto al correspondiente al cargo que figura en el epígrafe superior porque, como dice Aristóteles, “la dignidad no consiste en tener honores, sino en merecerlos” y tú, como tu proceder delata a continuación, no te los mereces.

Esta historia comienza con el veto del Ayuntamiento de Madrid a la procesión del Corpus de 2016 de mi parroquia castrense que me impulsó a cursar escrito al Secretario de Estado de Seguridad solicitando  información sobre normativa reguladora y organismo de tramitación de actos religiosos en la vía pública.

El 13 de julio de 2017, el Gabinete de Coordinació y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad (en adelante el Gabinete) resolvió que “las reuniones con finalidad religiosa en lugares de tránsito público deben quedar sujetas al régimen general de comunicación de los artículos 8 al 11 de la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión”, es decir que los actos religiosos en la vía pública deben tramitarse “comunicándolos a la respectiva Delegación, Subdelegación del Gobierno u organismos autónomos análogos vascos, navarros o catalanes”, no “solicitando autorización al respectivo Ayuntamiento”. Al igual que tu predecesor, Francisco Luis Pérez Guerrero del Partido Popular, desde que detentas tu actual cargo vienes negando sistemáticamente mis solicitudes de dictar las instrucciones pertinentes para que la Iglesia Española tramite los actos religiosos en la vía pública según lo previsto en la citada Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, con su consiguiente vulneración, al igual que el mismo Gabinete viene vulnerando hasta su propia resolución ya que, desde la fecha de su firma, se vienen tramitando todos los actos religiosos en nuestra geografía “solicitando autorización al respectivo Ayuntamiento”, con la consciente transigencia de ese Ministerio.

El colmo del disparate lo representa el hecho de que, a pesar de que el Gabinete manifieste en su resolución que “ha remitido escrito a la Delegación del Gobierno en Madrid para que se implementen las actuaciones necesarias para adecuarse a tales extremos (cumplimiento de la Ley Orgánica 9/1983)”, en el ámbito territorial de la misma se venga vulnerando dicha ley ante la pasividad de ese Ministerio y de la propia Delegación del Gobierno en Madrid, con el consiguiente ridículo público por incumplimiento de sus propias resoluciones y es que, como dice el refrán popular “hay personas que son como alfileres: sus cabezas no son lo más importante”.

Pretendes justificar en vano tu ilegal proceder con serviles razones de terceros que, recurriendo al fraude de ley para justificar la continua vulneración de la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, emulan al letrado de la sentencia de Federico II el Grande de Prusia, “cuando cometo alguna tropelía siempre encuentro algún idiota dispuesto a justificarlo en Derecho”.

Tu actuación, presidida por un persistente e insuperable ejercicio de psiquiátrica soberbia subordinando la ley a tu voluntad, es incompatible con tu condición de Magistrado Letrado del Consejo General del Poder Judicial, supone un evidente atropello a la razón, a los principios morales y éticos de la sociedad, a la convivencia y a la democracia, provocando serias dudas respecto a la existencia de récords de la arbitrariedad, la sinrazón y la incompetencia que no hayas pulverizado.

En contra de los correspondientes imperativos constitucionales por no dictar las instrucciones necesarias que eliminen la ilegal inercia de años en el asunto en cuestión, discriminas a los católicos del resto de ciudadanos y entidades fomentando la tramitación ilegal de sus actos religiosos en la vía pública “solicitando autorización a los ayuntamientos”, pasándote reiteradamente por el arco de triunfo tu obligación de respetar y hacer respetar la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico.

No te tolero ni te acepto un exceso más por lo que, descendiendo a tu nivel te invito a debatir públicamente nuestras razones para hacerte respetar y que hagas respetar la ley solventando este asunto de la forma que estimes conveniente: da la cara, no te cobijes en el cargo que denigras con tu presencia.

Si a pesar de las razones expuestas persistes en tu error amparado en el cargo, apelo a la misión de la fiscalía de promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la ley, sometiendo a su consideración estas descalificables actuaciones con las que pisoteas tu principal obligación de cumplir y hacer cumplir la Constitución como prometiste en tu toma de posesión del cargo que detentas: ¿ese es el valor que tú mismo concedes a tu palabra?.

Has acumulado sobrados deméritos para merecer el descrédito, la censura general y la desaparición de la escena pública; demuestra que tienes arrestos para responder a mi reto y ética para dimitir.

A tu entera disposición para cuanto se te ofrezca,

Efrén Díaz Casal
Coronel de Infantería (R)

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