Manuel del Rosal: «Lo de Pedro e Ivan no es gota fría, es un tsunami»

Manuel del Rosal: "Lo de Pedro e Ivan no es gota fría, es un tsunami"

Siniestro: “Que tiene tendencia a hacer las cosas con perversidad, y mala intención”

“Cuantos más siniestros son los designios de un político, más estentórea se hace la nobleza de su lenguaje” Aldoux Huxley, escritor británico autor de la novela distópica “Un mundo feliz”
La gota fría que asola a España son tortas y pan pintado en comparación con el tsunami que el impostor Pedro Sánchez empezó a levantar desde el minuto uno de su investidura tras la moción de censura. De ese tsunami, que todavía no ha terminado de causar estragos y que no sabemos si los continuará causando tras el 10 de noviembre, el único responsable es él.

A mi no me gustan las personas siniestras, impostoras que se mueven en la oscuridad de la mentira, de la hipocresía y la ambición desmedida de poder a cualquier precio. No me gustan las personas que no van por derecho, que tienen esquinas entre sus células nerviosas donde esconden sus verdaderas intenciones. Son gente, como digo, siniestra y siempre peligrosa. Hoy, desgraciadamente para España, existen dos personas que reúnen estos requisitos y que, desde la moción de censura, han dejado encallar el barco de España solo para obtener la ganancia de sus oscuras y siniestras ambiciones. No contentas con hacer encallar al barco instrumentalizando todas las instituciones para sus fines, en un ejercicio de falsedad y funambulismo político, han tejido una red de mentiras como nunca se han visto en la lucha por el poder para hacer ver a los ciudadanos que, solo se puede desencallar el barco de España dando el poder a quien le ha hecho encallar, es como poner de bombero al que provocó el incendio. Esas dos personas son Pedro Sánchez e Ivan Redondo cuyas prioridades quedaron establecidas un minuto después de que Pedro Ganará la moción de censura. Esas prioridades fueron, son y serán: primero el líder, después el partido y después España, si queda algo de ella tras las maniobras cocidas en los albañales de la Moncloa.

Ivan y Pedro han cubierto con éxito su primera parte del tsunami que no era otra que llevar a España a sus cuartas elecciones en cuatro años. La segunda parte comienza ahora mismo y terminará el 10 de noviembre. Pedro, aleccionado por Ivan ya dio comienzo a la campaña en la rueda de prensa posterior a su comparecencia ante el rey. Una frase, con una sola frase, Pedro dijo a los españoles lo que debíamos hacer ese 10 de noviembre: “Los ciudadanos hablaron claro el 28 de abril, les pido que hablen más claro el 10 de noviembre”. Para Pedro, los españoles hablaremos claro el 10 de noviembre si le damos con nuestros votos la mayoría absoluta; todo lo demás será oscuridad y tinieblas porque solo un hombre está tocado por el dedo de Dios: El inefable, ínclito y nunca bien ponderado Pedro Sánchez.

Los expertos en demoscopia dan una gran ventaja a Pedro. Se basan en sus encuestas. Yo los creo, no por ser expertos, sino porque esta sociedad de hoy es esclava de la mentira que se ha adueñado de ella. Dominada por ella el hombre actual – al menos aquí en España – en vez de elevarse, desciende a las letrinas de la vida esperando encontrar luz en la oscuridad, la humedad y la suciedad de los albañales de esa mentira.

l 10 de noviembre, los ciudadanos, miopes ante la verdad, nos inclinaremos hacia la mentira y cuando queramos darnos cuenta, no podremos hacerlo, obligando a España y a nosotros mismos a expiar nuestra miopía durante – al menos – cuatro años vagando por una España desértica. Repitiendo lo que sucedió con Zapatero, en un ejercicio más de estupidez, ceguera y sinsentido en el que llevamos instalados desde el nefasto marzo de 2004.

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