Victor Entrialgo De Castro: «Se le veía venir»

Victor Entrialgo De Castro: "Se le veía venir"

Se le veía venir desde lejos pero Rajoy, Soraya y el resto no hicieron nada por evitarlo.

El que la indignación política se haya apagado, como el golpe separatista, cuando llega el verano, no ha de impedirnos tener presente, ahora que el Presidente por accidente se esconde deliberada y temporalmente, la magnitud de su atrevimiento y su felonía. Ni olvidar tampoco la catadura del personaje que nos gobierna, por más que la gravedad de los asuntos públicos, aunque no se resuelva ninguno, le haya mudado a Pedro Sánchez la altanería y la color.

Asistimos atónitos e impertérritos a una lección magistral de desgobierno. Ivan Redondo, el Harry Potter del Presidente estaba muy bien de pascuas a ramos en la 13 pero no se puede dejar los destinos de un país al oráculo de Delfos. Sobre todo si lo pagas tu. Si alguien te aconseja que convoques elecciones todos los miércoles para que acabes teniendo la mayoría que ansías, será cómplice de la desestabilización y la pérdida de musculatura política del país para cuando llegue la recesión que se adivina detrás de este trampantojo.

Si la democracia, el poder del pueblo, degenera en la estrategia ocurrente de un enterado, aviados vamos. No es que entonces degenere en tiranía o en esta oligarquía de los mediocres, como decía Aristóteles, es que este maquiavelo de bolsillo que va de pivot hurta al pueblo el gobierno de sus cosas el tiempo que estime necesario para consolidarse en el poder.

Y en eso estamos. Con un gobierno que ha estado en funciones el 40% del tiempo desde 2015. Con una legislatura en la que ha habido dos únicos Plenos y ni una sóla ley aprobada. Así vamos de puntillas los españoles camino del millòn de firmas indignados con todo ésto.

Se le veía venir, claro que se le veía venir, pero nadie se atrevió a ejercer los mecanismos para detener los golpes y las conjuraciones. Una moción de censura, con la que empezó todo esto, es constitucional. Pero una moción de censura aliándose para llegar al poder con los enemigos de España, con quien había proclamado la independencia de Cataluña, es simple y llanamente una traición.

El país de Suarez y la transición, quizàs porque eso ya no viene en los libros de este desbarajuste autonómico, está ahora en manos de gente incapaz de llegar a acuerdos en situaciones mucho menos complejas. Se le veía venir. Pero por obra de no se sabe muy bien quien, por causa de no se sabe muy bien qué, por obra de un sistema que nadie tiene el coraje de apuntalar, los españoles tenemos los asuntos públicos en manos de aficionados.

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