Rafael López Charques: «Pobres victimas»

Rafael López Charques: "Pobres victimas"

Ante el negro panorama que se nos presenta, es de esperar que crezca con rapidez el victimismo. De hecho, en la rueda de prensa que dio el interino para explicar lo que había pasado, y plantearnos el panorama al que nos enfrentábamos, solo le faltó colocarse detrás una pancarta que el lema “aquí la víctima”.

Seamos un poco serios, porque las cosas serias hay que tomarlas seriamente, y “el horno no está para bollos”.

En cuatro meses y medio, nuestros políticos, esos que se desviven por nosotros, no has sabido o querido llegar a un acuerdo de mínimos para formar un gobierno. Sin embargo les ha sobrado tiempo para explicarnos sus ímprobos esfuerzos.

Primera consecuencia, además de lo ya gastado en las elecciones habidas este año, las próximas a celebrar en noviembre nos costaran, al perecer, más de cien millones de euros. Pero tranquilos, que para algo están los impuestos.

Si queremos definir lo que fue esta legislatura, desde la moción de censura, podemos decir que ha sido la de las mentiras y el postureo.

El interino empezó mintiendo, prometiendo elecciones de inmediato, para que al cabo de una semana cambiar de opinión y anunciarnos que agotaría la legislatura. Le coge gustillo al avión oficial, y no lo utiliza más porque no puede. ¿Qué nos dicen de sus fotos ampliamente difundidas? Quizás como su ego no tiene límites, haya compuesto un álbum y lo presente en Hollywood, es lo suficiente atrevido como para hacerlo.

De su capacidad intelectual vale más no hablar. Inventó un nuevo título universitario “doctor cum fraude”, es decir, especialista en plagios, a lo que según últimas noticias se han añadido varios de sus estrechos colaboradores.De todos modos hay que reconocerle que tuvo mala suerte. Su programa estrella, el sacar de su tumba a un antiguo jefe de estado, con el que tuvo embaucado al ciudadano español todo el tiempo de su mandato, no lo ha logrado materializar. Resignación, no se puede conseguir todo.

De los demás dirigentes políticos, salvo excepciones, solo podemos decir que los compadecemos, pues han hecho lo inimaginable para no lograr nada. Claro que como a veces somos un poco mal pensados, por aquello de que “piensa mal y acertarás”, con frecuencia nos asalta la idea de que todos sus esfuerzos lo han sido, no tanto para posibilitar la formación de un gobierno, sino ante todo, para que no lo formasen los demás.

Quizás estemos equivocados, y la causa de lo ocurrido esté, como han apuntado algunos, en el contenido del artículo noventa y nueve de la Constitución. Buena idea para sacudirse responsabilidades.

Nosotros pensamos que la explicación es bastante más sencilla. Las victimas de lo ocurrido no son los políticos, sino el pueblo, y a este ya sabemos “que le den”. Los primeros son los verdaderos causantes de todo, pues están solo a su interés personal y desde cierto punto de vista no es de extrañar. La preparación intelectual y profesional de muchos de ellos es de auténtica pena; si tuviesen que ganarse la vida en el mundo laboral lo tendrían muy difícil, y desde luego no podrían llevar el ritmo de vida del que ahora disfrutan. En consecuencia, ante todo mantener mi sillón, pues hay que comer todos los días.

Buscando soluciones, ya que somos las verdaderas víctimas de todo el tinglado montado, y como no solucionemos nosotros nuestro problema, no lo va a solucionar nadie, se nos ocurre que los diputados y senadores se elijan por sorteo entre todos los ciudadanos mayores de edad que sepan leer y escribir. El procedimiento sería totalmente democrático, muy posiblemente el resultado mucho mejor, y no tendríamos que aguantar victimismos. ¿Qué les parece? ¿Probamos?

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