José Luis Suárez Rodríguez: «Torra, Apologeta del Separatismo Violento»

José Luis Suárez Rodríguez: "Torra, Apologeta del Separatismo Violento"

El juez de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, que ha interrogado y mandado a prisión, por terrorismo, a miembros del CDR, los sitúa dentro de un grupo autodenominado E.R.T. (“Equipo de Respuesta Táctica”), considerándolo como una célula terrorista, cuyas actividades “pretenden, dentro de la estrategia global del movimiento independentista radical más combativo, lograr la materialización de la República Catalana mediante cualquier vía, incluidas las violentas”. Y los ha metido en prisión incondicional por delitos de organización terrorista, tenencia de explosivos con fines terroristas y conspiración para la comisión de estragos.

El E.R.T. (“Energúmeno Radical Torra”), constituido en apologeta del desorden institucional, afirmaba falsariamente: “No permitiré nunca, nunca, que se quiera asociar un movimiento radicalmente democrático con el terrorismo. No lo permitiré nunca” … “El movimiento independentista ha sido, es y será un movimiento pacífico y no violento”.

Al conocerse ayer en el Parlament la resolución judicial de prisión incondicional de los detenidos del CDR, por terrorismo, Torra, y sus secuaces, rompieron en aplausos de solidaridad con los apresados.

Estos aplausos, y las resoluciones políticas adoptadas en la sesión parlamentaria de ayer: la desobediencia civil institucionalizada, la expulsión de la Guardia Civil de Cataluña, la amnistía para los políticos presos y enjuiciados por golpismo, añaden leña de contubernio terrorista a las mentirosas palabras de pacifismo independentista.

Los CDR, comandos radicales del independentismo catalán, no solo son partidarios de la insurrección secesionista, en forma retórica y verborreica, sino que ejercen la violencia organizada en las vías públicas, enfrentándose a las fuerzas de seguridad del orden público, movilizándose contra el Estado de derecho. Organizados en guerrillas urbanas, con técnicas y tácticas de manual terrorista, aprendido de los etarras, fomentan la barroka en las calles, en la universidad y en las escuelas, en lugares de trabajo y de concentración pública.

Y el desalmado Torra los alienta y estimula: “Apreteu…” “Hacéis bien en apretar”. Y anuncia que su hija y varios familiares suyos también son militantes del CDR: “Toda mi familia está apuntada a los CDR”, declaraba en Mayo de 2018. Y sus amigos más allegados, también son miembros del independentismo más radical y pendenciero: lo es Frederic Bentanach, partícipe en los acosos a la Guardia Civil, que instaba a las formaciones secesionistas “a tomar el Parlament”, y ocuparlo por la fuerza, con motivo del Consejo de Ministros en Barcelona. Y también son amigos de Torra el terrorista Carles Sastre, y Jordi Sánchez, y Jordi Cuixart, juzgados por golpistas, y el rapero Josep Valtonyc, condenado y huido.

Por otra parte, el Presidente de la Generalitat ha desoído, una vez más, el ultimátum que le ha dado el Tribunal Supremo de Justicia de Cataluña, que le obligaba a retirar de un balcón oficial la pancarta de apoyo a los políticos presos del 1-0, al fin retirada por los Mossos. Delito reiterativo, de desobediencia flagrante, similar al que tiene pendiente de juicio, cometido durante la campaña de las Elecciones Municipales, por desatender órdenes de la Junta Electoral.

El muy fanfarrón Torra ha sostenido que ni acudirá a juicio ni retirará las pancartas, desafiando la legalidad del Estado de Derecho, al que inútilmente representa en la autonomía catalana.

Al Energúmeno Radical Torra se le ha caído la máscara de “independentista pacifista”. Torra se mantiene en la “torre de mando” de la violencia secesionista: reprobando al Rey, manifestando su odio xenófobo a “lo español”, desafiando a la Justicia, inflando el mito del “Estado represor”, chillando su “derecho a decidir” y su referéndum unilateral, arengando para la desobediencia civil y el desacato a las leyes, queriendo expulsar a la Guardia Civil, que investiga las fechorías de sus CDR, con los que está estrechamente vinculado el rebelde Torra.

Los artículos 472 y ss. del Código Penal se ocupan de los delitos de promoción para la rebeldía, previendo condenas, entre 10 y 20 años, para “las personas constituidas en autoridad”, que apoyen y sostengan la “rebelión para la secesión”.

*José Luis Suárez Rodríguez es Doctor en Ciencias de la Educación. Analista Político. Asesor. Autor de “Filosofía y Humor”. Editor de www.masespaña.es

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído