Manuel del Rosal: «Íñigo Errejón: Mercancía averiada»

Manuel del Rosal: "Íñigo Errejón: Mercancía averiada"

La cobardía intelectual se ha convertido en una verdadera disciplina olímpica en nuestro tiempo” Jean Baudrillard, filósofo y sociólogo francés

En muchas ocasiones las decisiones de los ciudadanos llamados cuerdos, producen risas en los ciudadanos llamados locos. Y esto es así debido a que los llamados espíritus racionales tienden a afirmar que todos los hombres son racionales y actúan racionalmente. Estamos ante un postulado, no solo falso, sino peligroso.
Los españoles llevamos años comprando mercancía averiada en esto de la política sin que aprendamos, ni rectifiquemos. Lo último que nos están ofreciendo es la salvación del bloqueo político y de gobierno a través de ¡Íñigo Errejón! Sin el menor control ni sonrojo, los intelectuales apesebrados, las radios, las cadenas de televisión, los diarios digitales y los de edición en papel de tirada nacional, lanzan impunemente una mercancía averiada (Íñigo Errejón) como se lanza una marca de crema hidratante que, cuando la usas, produce escamas en tu piel.

Íñigo Errejón es la nada, es un odre vacío, una materia sin sustancia, un globo sin aire. No tiene historia salvo el vivir y haber vivido siempre del cuento sin aportar nada a la sociedad; de llenar sus bolsillos con el erario público que sale de los impuestos de los ciudadanos; ciudadanos que, subidos a un guindo, van a comprar esta mercancía más que averiada. Pues bien, esta nada, esta mercancía pasada de fecha, esta cosa inane nos la están metiendo obscenamente por los ojos y los oídos todo el día y todos los días como la única forma de hacer gobernable a España. Y lo peor de todo es que miles de ciudadanos la van a comprar olvidando que, si no quedas satisfecho de la mercancía, no te devuelven el dinero y tienes que tragártela por huevos, al menos cuatro años. La guinda que culmina esta mercancía averiada es la traición: Íñigo Errejón ha traicionado a Pablo Iglesias y a Podemos, al igual que a los madrileños que creyeron en él y traicionara a todo lo que signifique un obstáculo en sus propósitos inconfesables. ¡Por supuesto! traicionara a sus votantes mientras lanza esa sonrisa que más parece una mueca sardónica. Esta mercancía averiada, junto a Pedro Sánchez, otro que tal y muñidor del lanzamiento de Íñigo al estrellato político, se nos ofrecen como los “salvadores” de una España estuporizada, entubada y con respiración asistida.

Que Dios nos coja confesados si el lanzamiento de marketing de esa mezcla de mercancías averiadas es comprado por los ciudadanos, cosa más que posible dada la tendencia que en los últimos años hemos mostrado los españoles a comprar cualquier cosa siempre que venga envuelta en el celofán del llamado progresismo que de progreso nada tiene, sino de involución.

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