Victor Entrialgo De Castro: «La sentencia es un error»

Victor Entrialgo De Castro: "La sentencia es un error"

La decepción es constatar de nuevo uno de los males de la democracia española, la politización de la justicia. Los jueces se deben, es más que evidente, a quien los ha puesto ahí y a quienes les pueden poner en el destino que esperan ¿Cómo podría ser de otra manera?

Cogersela con papel de fumar está bien y puede resultar adecuado desde el punto de vista político o sociológico pero no es ese el papel de la justicia, de quienes tienen que limitarse a aplicar la ley.

Uno está harto de escribir que, en tanto no haya instituciones realmente independientes, es decir, elegidas “por los ciudadanos” y “no por los partidos políticos”, magistrados, miembros del Consejo de Estado, incluso miembros del Tribunal Constitucional, alcaldes, diputados de distrito, etc,,, no avanzaremos en nuestra democracia estancada.

La estudiada estrategia separatista de no utilizar las armas que tenían preparadas o guardadas como un trampantojo de su verdadera conducta no puede llevar a la conclusión que finalmente ha elegido el tribunal. Es evidente que hubo rebelión porque se quería modificar el estado de derecho, quebrantar su Constitución y norma fundamental sin importar ni la sangre ni las consecuencias que ello hubiera podido aparejar mientras se declaraba por las bravas, frente a todas las advertencias de los órganos constitucionales la independencia de una de sus partes.

Por tanto, el hecho de que las armas estuvieran deliberada y estudiadamente ocultas por el ladino separatismo, de la misma forma que no las llevaba encima en su día el General Armada en aquella fantochada injustificable pero ¡que coño! que a la Luz de la historia y la deriva de los separatismos cada vez se entiende mejor, no impidió que el Supremo ampliara su condena hasta 30 años.

No es creíble ni posible una rebelión sin armas. Al día después de proclamada la República cómo pensaban defenderla. ¿Y los CDR con armas acusados de terrorismo? El código penal no menciona que esas armas tengan que ser usadas para que exista rebelión. Basta que existan y estén manifiestamente a su servicio. Tampoco muchas o pocas. Con una preparada para amenazar al jefe de la oposición al separatismo, bastaría.

El Supremo se ha columpiado. No es esto, no es esto! Ya llegaría la hora del perdón. Lo que la Nación llevaba pidiendo desde hace décadas era un precedente.

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