Gaspar Albertos: «La revolución de las sonrisas…de hiena»

Gaspar Albertos: "La revolución de las sonrisas...de hiena"

En primer lugar, me gustaría recordarle aquí al Tribunal Supremo cómo le responde el independentismo catalán a su sentencia: ¿No has visto violencia en los hechos juzgados para condenar por el delito de rebelión? Y en vez de agradecérselo le dice, pues toma, tres tazas. Y así vemos lo que está ocurriendo y ocurrirá estos días en Cataluña.
Ingenuos, melifluos y dóciles jueces que en aras de no sé qué pretendida unanimidad dictan unas condenas por graves delitos de sedición y malversación de fondos públicos que, a sabiendas, van a permitir el comenzar a salir de prisión a los condenados en sólo unos meses. No es que no hayan condenado por rebelión, como gran parte de ellos estaban convencidos, por lograr la absurda unanimidad citada, sino que no han atendido siquiera la petición de la Fiscalía de que al menos cumplieran la mitad de su condena antes de obtener beneficios penitenciarios.

Acato y respeto, pero no comparto.

Pero principalmente quiero desenmascarar aquí a ese independentismo que dicen que se manifiesta pacíficamente, pero mientras nadie le lleve la contraria u ose enarbolar una bandera de España en su presencia.

¿Cómo han actuado estos días los acompañantes de esos agresores que todos hemos visto golpear o intimidar a personas que, ellas si, pacíficamente, mostraban una bandera por su condición de españoles?

Si esta noche del 16 al 17 de octubre se han concentrado a manifestarse en Barcelona 22.000 personas en las proximidades de la Consellería de Interior y eran sabedores todos ellos de lo que a continuación ocurriría, ¿por qué no se han quedado a hacer de pantalla pacificadora entre el cordón policial establecido y las barricadas que han montado unos pocos cientos o algunos miles de radicales?

¿Por qué esas columnas de manifestantes convergentes hacia Barcelona no pierden ocasión de cortar carreteras, impedir accesos e insultar a todo lo que huela a español en algunos casos capitaneados por el propio presidente de Cataluña?
¿Van esas “masas pacíficas” a permitir que el próximo viernes en la anunciada huelga general todo el mundo ejerza su derecho a participar, o no, en esa huelga? “Vaga” para ellos: no podía tener mejor nombre para su significado en castellano.

Como digo en el título, esta es la revolución de las sonrisas… de hiena: mucho engaño, traición y odio detrás de la mismas.

Para terminar, desde aquí mi apoyo a las fuerzas de orden público por la encomiable labor que están prestando en este conflicto con mención especial a los Mossos d´Escuadra que, ahora sí, independientemente de la opinión de sus superiores políticos y a las órdenes de un mando unificado, están cumpliendo con su misión de, al menos, intentar poner orden en los disturbios que se vienen ocasionando.

Y una pregunta-reflexión final: ¿Alguien está seguro de que entre los componentes de los grupos violentos no hay ningún hijo de algún mosso antidisturbios? Esa es la trágica y triste realidad de la actual Cataluña.

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