Antonio Sánchez-Cervera: «Cataluña, noqueada por la gran mentira del independentismo»

Antonio Sánchez-Cervera: "Cataluña, noqueada por la gran mentira del independentismo"

Barcelona, que fue la avanzadilla de España hacia una Europa, en particular Francia, que escasamente nos ha estimado, ha perdido paz, solidaridad, libertad como actitud y sobre todo respeto al prójimo. Se ha cerrado al mundo como capital y sin convivencia. Solo se recordará ya como un pensamiento nostálgico de lo que fue.

Que arde el cielo de Barcelona es lo de menos, lo punzantemente obsceno es que ardan los corazones de odio consumadamente adoctrinado.

Los puestos de flores de Las Ramblas se nos antojan ahora hasta innecesarios porque parece que sangran por toda Cataluña.

El secesionismo no es, políticamente, un conflicto catalán, es una intencionada agresión al Estado español que es de todos.

Oriol Junqueras, que es un preso sin reprimir, frivoliza con su sedición y su oscuro pacifismo de vertedero que no da para mucho más. No quiere el indulto gubernamental porque sabe que tiene la libertad de la Generalidad.

Los radicalizados independentistas catalanes que toman salvajemente las calles, una vez más y a peor, son los parias de una buena parte de la burguesía catalana, la misma que recibía a Franco como Caudillo y con mucho aplauso; los demás separatistas de Cataluña, incauta o intencionadamente, bailan al son sardanesco aquella danza, en grupo y en círculo, que les marca la derecha burguesa de su tierra para su provecho y divertimento.

¿Y qué pasa con el resto de sufridos y callados catalanes?

En este momento están como marginados, conscientes de que viven en una Cataluña tormentosa, difícil, con mucho de violencia, con inquietante incertidumbre con respecto al futuro. Su modo de vida está amenazado. Sin información y sin educación, no se respetan la pluralidad ni el pluralismo, los valores democráticos ni los derechos humanos.

Lo lamentable por vergonzoso es que la mentira está en el centro del poder político en Cataluña, pues son ellos, los políticos cismáticos, los que manipulan unos poderes y el catalán de a pie, algunos o muchos, no saben que les están manipulando a pesar de que la mentira de sus dirigentes es muy tosca, demasiado gruesa, bastante aplastante, desmesuradamente fascista. Sin embargo, es una mentira contra la que no tienen capacidad de reacción, ni la quieren tener…

Seguramente, el ciudadano catalán, hasta ahora y por comodidad, quizá compre o se crea la gran mentira de que “España nos roba”, y tal vez porque piense que estar rebelándose constantemente contra todo lo que le parece mentira exige un grado de actuación que no puede o no desea llevar a cabo.

Si el Estado social y democrático de Derecho que constituye España no entra a fondo a restaurar la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político en la Generalitat de Cataluña, Oriol Junqueras y la comparsa habrán conseguido su objetivo

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído