Francisco Iglesias Carreño: «Las quince NUTS regionales»

Francisco Iglesias Carreño: "Las quince NUTS regionales"

No es aventurado sostener, como inicio vehicular, que antes del año 1975 existían unos negocios/consorcios/pools en España, que respondían, y en primera aclimatación, a la situación radial política (con las dos excepciones que ya venían del Siglo XIX) que por aquel entonces, en aquellos tiempos del régimen político pasado, se vivía y que afectaba en el hacer diario de la cotidianeidad, con diferentes situaciones de variante de escala, a todos y (casi) cada uno de los ciudadanos españoles.

En el ínterin de tiempo que trascurrió, como primera etapa de la oficialmente proclamada transición (¿integral?), desde 1975 hasta 1977, nada hace pensar, salvo aparición de otros datos, que tal sistema de interrelación económica, en la estimación amplia, y tal vez digresión de su incidencia laboral, hubiera variado de sus connotaciones radiales.

Una vez posicionados en 1977, tenemos que la modificación consensuada y potencialmente central del impulsado gubernativamente cambio político, que se trasluce por doquier en las informaciones del día a día, parece que tampoco afecto, en amplitud y volumen económico, al sistema radial global de los negocios en España que se tenía de antes.

Vino después la preparación, en Madrid, del texto constituyente y hete aquí que se produce una variación importante, de índole estructural conformador y/o posiblemente (re)distributivo sobre los momentos anteriores, con el dibujo presencial teselado, sobre la mesa de la política de negociación (pre)constituyente, de una territorialización/mapa/juridicidad de las regiones históricas (que estaban todas vigentes, como regiones españolas constitucionalmente reconocidas, desde la CE ́1931), que salta al primer plano de la actualidad de aquellos negociados momentos políticos y que ocupa la atención preminente del conjunto de los llamados “padres de la constitución”.

La existencia previa de los negocios centralizados parecía, y en principio umbral, no poder concordar, puede que incluso friccionar, con la nueva (retro)situación teselada regional al imponer la consideración de otras miradas/visiones/ consideraciones de todo el espacio territorial español y con otros negociadores presentes y/o futuros en tales quince demarcaciones, pero que, salvando aquellos inconvenientes pudieran haberse presentado, tras el acto democrático de fecha 6- 12-1978, adquirió razón, rango y categorización constitucional, y por ende, paso a ser de obligado cumplimiento.

Diese pues esa elongación, con el teselado regional español que, en salvando otra interpretaciones del tejemaneje transicional amplio (del año 1975 al año 1978) y en el respeto de otros criterios-.- que vemos que momento a momento van palideciendo, va de la CE ́1931 a la CE ́1978 { de la Constitución de 9-12-1931 a la Constitución de 6-12-1978}

Se había pasado desde 1977 (¿con elecciones preconstituyentes?) a 1978,¡ en un solo año!, de una apriorística concepción de aplicación radial y/o centralizada, desde (y en) la urbe de Madrid, de las versátiles actividades y los negocios de antaño hacia unos neófitas actividades de ogaño, que eran de la atención usual previa del pasado político en el caminar constituyente (¿al albur?) a una escenificación casi ex-novo, después del periodo 1936-1978, donde el peso político se podía, en suposición y como situación aritmética preámbular, modificar y/o tener otras referencias que no estuvieran tan en consonancia con la centralidad integral (política, de servicios, económica, de bienes, decisoria, …) de los anteriores tiempos tan compactos e integrales.

Las posibles respuestas, que posiblemente pudieron barajarse ante lo inusitado de la perspectiva territorial transformadora, de la centralidad económica ante la nueva situación, que pudiera ser expectante en Madrid y su entorno más mediato, acaso trajeron incidencias posconstitucionales sobre como adecuarse, en la centralidad preexistente, ¡y con cuanta celeridad !, y en la predisposición de no desmantelar lo ya preexistente, a la nueva disposición máxima que era el texto de la CE ́1978 y su constitucionalizada teselación regional, en la fecha del 6-12-1978, por la expresión de la libre voluntad soberana de la Nación Española, después de que la misma entró en plena vigencia completa el 29-12-1978.

El asentamiento, que pudiera haber sido pivotante en las mesas de negociación preconstituyente, de la Corona Española -.- como concepto, forma y modo instrumental operativo -.- lo es, en nuestro parecer, en tanto y cuanto, ¡lo uno con lo otro !, es el afianzamiento de la propia CE ́1978, llevado a efecto en el equilibrio teselar equipotencial de las quince regiones españolas constituyentes, sin zarandajas posconstitucionales de ninguna especie y, por ende, de ningún lugar.

En la España Nación lo radial anterior debe avanzar, ¡ y estamos ya en el año 2019 del Siglo XXI !, sin prisas pero sin pausas, y con todos los ciudadanos españoles de sus quince regiones al unísono, ¡con la obligación de la igualdad constitucional practicada !, hacia otras connotaciones más y mejor constituyentes, en la realidad pragmática, próxima y convivencial, de nuestro ser y estar constructivo en la Unión Europea.

Esa constituyente dimensionalidad de lo que deben ser a la vez que estar, en el respeto inherente, con la CE ́1978 en la mano, de toda su antropología, para con nuestras quince NUTS regionales, puede coadyuvar de forma decisiva a superar las situaciones convivenciales presentes y dar pautas, manteniendo el actual texto constitucional, para el futuro compartido de todos los ciudadanos españoles.

Desde el criterio que sustentamos, tanto ahora como en el antes de tiempo pasado, expone que: nuestro inicio es, guste o no guste, la fecha del 6-12-1978, y por ello, y con ello, también guste o no guste, la teselación regional del 6-12-1978, que se impone desde el reconocimiento, en igualdad jurídica en todos los efectos, a todas y cada una de las quince regiones españolas preconstitucionales, o sea existentes ya en el momento del referéndum constitucional, en el Art. 2 de la CE ́1978, que alcanza a todos los ciudadanos españoles.

Lo del 6-12-1978, o sea la CE ́1978, estándo como esta en vigor, es nuestro obligado dietario cívico y agenda convivencial del día a día, en cada momento, lugar y circunstancia.

Lo del 6-12-1978, y nadie debe olvidarlo en ningún lugar de España, es la manifestación, ¡legalmente vigente!, y a todos y cada uno de los efectos jurídicos, de la libre expresión soberana de la Nación Española.

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