Los ciudadanos tenemos derecho a saber qué secretos sobre los jueces tiene grabados Villarejo y su otrora amiga y colega la ministra Salgado

Si hay jueces que están siendo chantajeados, deberíamos saberlo

Si hay jueces que están siendo chantajeados, deberíamos saberlo

Lo ocurrido en los últimos días tras la sentencia del Supremo no tiene pies ni cabeza y solo muestra un estado decadente de la gobernanza y de las leyes que deben amparar el bien y lo justo. Nunca había estado tan claro que los jueces dictan sentencias al antojo de los gobiernos, en este caso en funciones, actuando, estoy segura, contra su pensar y sentir. Si el fiscal José Manuel Maza (q.e.p.d.) conociendo como conocía el caso del Procés aseguró que era rebelión, y también el magistrado instructor Pablo Llarena, lo mismo los tres magistrados de la Sala de Apelaciones, ídem los cuatro fiscales del Tribunal Supremo e incluso la Abogacía del Estado antes de convertirse en la Abogacía del Gobierno, para vergüenza nacional, y el propio Manuel  Marchena también apostaba por rebelión, no se entiende el cambio de criterio, a no ser que nos hayamos perdido algo. Y lo peor no es que hayan juzgado a la baja y optado por una condena de sedición, o eso que argumentan sobre la unanimidad, teniendo en cuenta que diez años no es ninguna broma. Lo que realmente nos escandaliza es que Marchena haya hecho caso omiso de la petición de la fiscalía de que los condenados  cumplieran al menos la mitad de la condena. Les puso a huevo que dentro de unos días estén en la calle, y aquí no ha pasado nada. No se entiende este giro, yo diría que de última hora, si no metemos en la coctelera el ingrediente del chantaje. Y esto sí habría que investigarlo. Los ciudadanos tenemos derecho a saber qué secretos sobre los jueces tiene grabados Villarejo y su otrora amiga y colega la ministra Salgado. No se entiende que ella no haya dimitido cuando salieron las grabaciones, con su voz cómplice dándole el parabién al excomisario y datos sobre que si este es maricón, el otro tiene fantasías sobre sabe Dios qué, o el éxito asegurado de la información vaginal del prostíbulo. Habría que investigar qué miembros de la judicatura fueron pillados por la susodicha y su amiga en Cartagena de Indias con menores. Si hay indicios, habría que investigar sobre los secretos inconfesables de estos y otros funcionarios del Estado y cesarlos si procede. Aunque mejor sería que lo hicieran voluntariamente, si es que les queda algo de conciencia o que se enfrenten al chantaje y se defiendan como hizo Pedro Jota en su día con su famoso vídeo. A los socialistas les encantan estos tejemanejes morales con el sexo. Nos da igual lo que tengan grabado de empresarios o de representantes de otros colectivos, pero de los políticos y de los jueces depende la buena marcha de un país, y deben ser intachables. Es lo mínimo que debemos pedir. No podemos desconfiar de cada sentencia, pero lo hacemos porque hay motivos. Sería bueno que el excomisario Villarejo haga pública su información y se limpie lo que haya que limpiar, en las cloacas y donde sea, porque esto huele que apesta.

No sé si la sentencia de la exhumación y secuestro de Franco también esconde algo en este sentido. No se entiende si no una situación tan injusta y surrealista, como es que el gobierno de turno se adueñe del cuerpo y lo entierre en un lugar que ni siquiera pertenece a la familia. Parece que el efecto contagio ya está en marcha y algunos ociosos piden la exhumación de Queipo de Llano. Esto puede traer mucha cola ¿Se imaginan que los del otro bando empiecen a pedir exhumaciones de Largo Caballero, la Pasionaria, Carrillo y demás sanguinarios del Frente Popular? La situación parece que invita a ello. Sánchez se está luciendo como carroñero mayor del reino. De eso no hay duda.

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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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