Manuel del Rosal: «El ¿debate? de Sánchez»

Manuel del Rosal: "El ¿debate? de Sánchez"

Sánchez fue un actor acartonado sostenido por un trípode de madera a sus espaldas. Y se mostró mayestático, autosuficiente, despectivo y con una total falta de respeto, no solo a los representantes de los otros partidos, sino a los españoles que vieron el debate por la televisión. Y, por supuesto, una vez más, mostró esa cobardía inherente a él que le impide aceptar y contestar a las preguntas que le son incomodas.

No debatió absolutamente nada. Pontificó de tal forma que solo le hizo falta el solio pontificio para apuntalar más su histriónica pose mayestática y de autosuficiencia con la que despreciaba los argumentos de sus compañeros de debate, a los que no se dignaba mirar permaneciendo ausente escondido entre papeles y gestos de soberbia y desprecio. No debatió. Inmerso en su papel de presidente único, aprovechó el momento para hacer campaña electoral. No contestó a las preguntas que le hicieron, no miró a los ojos, no levantó la cara para mirar a la cámara, salvo cuando ofrecía a los ciudadanos las reformas que iba a realizar convencido de que él es el único que debe ser presidente, y cuando pedía a los otros – como viene haciendo desde siempre – que le apoyen gratis total. Ni siquiera tuvo el gesto de permanecer con la cabeza levantada mirando a la cámara, aunque solo fuera por respeto a los ciudadanos que le veían por televisión. Él, Pedro Sánchez, no debatió; lo que hizo fue hablar ex cátedra como si de un Papa se tratara. Aquello era un “orbi et orbi” mayestático, acartonado, sin tuétano, sin la más mínima empatía hacia nada ni hacia nadie.

Son los sociólogos y los expertos en el comportamiento humano los que dirán – se supone que desde la verdad – si el debate ha dado o quitado a los candidatos. Yo, desde mi modesta posición de hombre del común, digo que, si el ¿debate? que ha hecho Pedro Sánchez, amalgama de soberbia, autosuficiencia, falta de empatía, acartonamiento, superioridad y cobardía, le va a dar algo más de lo que tiene, entonces podemos concluir en que los españoles no tenemos remedio y que nos merecemos todo lo que nos venga; como ejemplo esas 100.000 personas que acaban de incorporarse al paro.

Como anécdota, el momento en que Pablo Iglesias, príncipe de las feministas, confundió manadas con mamadas. ¿En qué estaría pensando? Esas feministas entregadas al feminismo de Pablo Iglesias que dijo que los hombres feministas follan mejor, deberían tomar nota y tener cuidado.

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