NUESTRA CONSTITUCIÓN DEBERÍA CONTEMPLAR QUE EN CASOS DE EXTREMA GRAVEDAD, COMO ESTE, EL REY PUDIERA EJERCER DE JEFE DEL ESTADO

Ante el temor de que pidieran su cabeza, Sánchez se decanta por una España «roja y rota»

Ante el temor de que pidieran su cabeza, Sánchez se decanta por una España "roja y rota"

Nada más oír la noticia, pensé que era un fake, una especie de farol o de  puesta en escena con el fin de espolear a Casado para conseguir la abstención del Partido Popular, que había anunciado a través de su gabinete de prensa que no facilitaría un gobierno de Sánchez. Un gobierno de Sánchez, no, pero ¿un gobierno socialista con Sánchez fuera? Eso cambiaría sustancialmente las cosas. Creo que esta puede ser una de las claves. Posiblemente me equivoque, pero como la tónica general en esta etapa tan loca de vértigo político-periodístico es equivocarse, echo mi cuarto a espadas y esbozo mi modesta idea de acuerdo a mi lógica, amén de  algunos datos que no se están contemplando, quizá por un exceso de corrección política, de la que yo carezco.

Sánchez es un embustero y un tramposo que está dispuesto a cualquier cosa para no perder el poder. ¿Hasta aquí, de acuerdo? Pues sigamos. Sánchez sabía que los datos eran malos, que los escaños ni mucho menos llegaban a 120, que el Partido Popular subía y que VOX se disparaba. Pero no le preocupaba en exceso porque estaba previsto un nuevo pucherazo. Sé que esto resulta difícil de digerir, porque tenemos asumido que vivimos en un Estado de Derecho, y es cierto, pero en las alturas, se mueven otros intereses. Cuando se profundiza resulta más que evidente, a la vez que escalofriante. ¿Qué ocurrió entonces? Pues que el fraude electoral de Bolivia y la posterior huida del presidente Evo Morales y su vicepresidente García Linera, echó abajo sus planes. Aunque sí hubo muchas irregularidades, el fraude telemático era demasiado arriesgado. Imagínense a Sánchez pidiendo asilo en México o en Venezuela como los susodichos. Esto es una exageración, pero las cosas van por ahí.

Se dice que Sánchez e Iglesias llevaban tiempo hablando, pero no lo creo. Sabemos que “se odian”, que no se fían el uno del otro, y que rivalizan en maldad. La opinión de Sánchez sobre Iglesias es de lo peor, tal como expresó en repetidas ocasiones en público y en privado. No quería tenerlo en el Consejo de Ministros y decía que no dormiría tranquilo con el Coleta en el gobierno. Además, se le llenaba la boca diciendo ¡¡¡ cómo iba a ser su socio si apoyaba un referéndum para Cataluña y decía que en España había presos políticos!!! Sánchez estaba seguro de que no iba a necesitar al morado y por eso creó la vía Errejón que, al fin, se quedó en un mínimo Errejín.

A Sánchez le salieron mal las cosas, eso está claro. No creo que la inesperada maniobra del preacuerdo de coalición, con los medios de comunicación de testigos, fuese para evitar una reacción de Europa o los comentarios de sus tajureos, incluidos los de Tezanos; más bien me inclino a pensar que a Sánchez le entró pánico de que pidieran su cabeza. Quizá algo llegó a sus oídos. Es cierto que en el partido no hay quien píe, porque los enemigos fueron inmolados en la pira, y los que podrían hacerlo están calentitos alrededor de la olla de la sopa boba. Sin embargo, la idea sobre la posibilidad de un gobierno de concentración siempre es recurrente. Se habló de elegir a una tercera persona de relevancia o incluso de rescatar a Felipe González si fuera necesario.

Los abrazos entre Iglesias y Sánchez, si fueran besos, serían de Judas. El comedor de gala del Congreso nunca había tenido inquilinos tan cutres. Por su estilismo daba la impresión de estar ante una panda de trileros estafando al personal. Lo que son. No auguran nada bueno porque, aparte de sus ineptitudes, hay que sumar los odios enlatados que aportan las dos formaciones, odio a España y a todo lo que representa y, por supuesto, a todos los españoles, incluidos sus votantes. Me estremezco solo con pensarlo. Todo apunta a que el pacto llegará a consolidarse, pero acabarán matándose. La extrema izquierda es así. Además, la coalición implica el sí de Esquerra o, al menos, la abstención. Hoy se reúnen en la cárcel para activar un Pedralves 2, pero ya han exigido la mesa de partidos y la figura del relator. Aparte están los proetarras de Otegi, el BNG y demás patulea.

El ascenso de VOX es la segunda clave importante en estas elecciones, que afecta tanto a la izquierda como a la derecha de Casado. Se ha convertido en un clásico que, tras las elecciones, el PP quede noqueado, sin capacidad de reacción. Si no es por muertos es por vivos, en este caso por VOX.

Cuando llegan las izquierdas radicales, la Monarquía siempre peligra. En esta ocasión, enviaron al rey al exilio por unos días, a blanquear la dictadura cubana. Creo que van a poder evitar la foto con Maduro, no así aparecer con la imagen del Ché. ¡Menudo pájaro! A Letizia seguro que le gusta, porque los de la leyenda negra han conseguido hacer de él un icono mundial. Pero era un asesino despiadado, que fusilaba niños. Y esto no es leyenda. ¿No podía haberse evitado este viaje? ¿Qué pinta el rey coincidiendo con estos sátrapas corruptos, prohibiéndole además reunirse con la disidencia que lleva lustros sufriendo injusticias? Es todo una vergüenza. Y si la Monarquía se vuelve vulnerable con la llegada de la izquierda salvaje, la Iglesia también. Miremos para Chile, donde arden estos días las iglesias.

No sé si Sánchez dormirá bien, teniendo en la habitación contigua a los leninistas 3.0, como los bautizó Felipe González. Muchos españoles vamos a rezar para que este pacto no se consolide. Según Núñez Feijóo aún se puede revertir el preacuerdo. Yo tengo esperanza de que así sea, a pesar de que van con mucha prisa. A ver la reacción de Europa, donde se acaba de condenar el comunismo. Si no fuera así, lo que nos espera no es broma. ¿No hay ninguna manera legal de evitarlo? Nuestra Constitución debería contemplar que en casos de suma gravedad, como este, el rey pudiera ejercer realmente de Jefe del Estado. Si no, no deja de ser un adorno.

Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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