Manuel del Rosal: «El comunismo que viene»

Manuel del Rosal: "El comunismo que viene"

Un comunista es un señor que cree que el dinero, al igual que el maná, cae del cielo. Por eso se queda perplejo cuando al cabo de cierto tiempo ve que nada queda para repartir y distribuir. Es en ese momento cuando ataca despiadadamente todo lo que significa producción y distribución de riqueza. Es decir, todo aquello que él destruyó.

Basta con mirar la hucha de las pensiones para comprobar lo dicho por Churchill. Pocos, poquísimos euros han quedado en esa hucha tras sacar de ella para pagar la paga extra de los pensionistas. Exactamente 1.400 millones de euros. Hay escasez de arena en el desierto de las pensiones. Sin embargo, estos socialistas comunistas de nuevo cuño, pero de ideas rancias, siguen ternes en subir las pensiones por el IPC. Debe ser que esperan que un maná de euros caiga mansamente del cielo.

El pueblo – según se deduce de lo que nos racionan todos los días los medios de comunicación afines al socialismo-comunismo – está esperando ansioso que el gobierno izquierdoso empiece a gobernara. El pueblo – siempre según los medios afines a este nuevo comunismo-socialismo – espera un nuevo país semejante al de la abeja Maya, a la Utopía de Tomás Moro. Cuando, al paso del tiempo que es el mejor juez, este pueblo compruebe en sus espaldas el peso de una economía intervencionista y con tintes absolutistas característicos del comunismo ancestral de siempre; cuando vea como escasea el pan entrará en esa ira que surge cuando comprueba que lo que está pasando es tanto culpa del gobierno, como de él mismo que no supo o no quiso saber distinguir lo que el socialismo-comunismo escondía bajo la vitola luminiscente y cegadora del “progresismo”. Entonces sucederá lo que siempre sucede cuando los pueblos entran en la depresión por la escasez del pan: quemarán las panaderías en la creencia de que son ellas y no el gobierno de turno las culpables de que escasee el pan. Con lo cual el pan escaseará aún más. Esta forma de actuar es clásica y perenne a lo largo de la historia de los pueblos que creyeron que los gobiernos “progresistas” les iban a garantizar una vida fácil y regalada. España tiene un añadido a esta posible situación: el derrumbe de España como nación y su fraccionamiento en distintas “nacionalidades” con lo que el pueblo que, según dicen, “nunca se equivoca” habrá hecho un pan con unas tortas. Cuando quiera rectificar ya será tarde y España y los españoles tendremos que hacer la travesía del desierto durante unos cuantos años hasta conseguir alcanzar el estatus previo a la irrupción demencial de un gobierno socialista-comunista-populista ¡Casi nada!

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