David Somoza Mosquera: «Estrategias productivas para impulsar el crecimiento del sector porcino»

David Somoza Mosquera: "Estrategias productivas para impulsar el crecimiento del sector porcino"

Durante los últimos años la industria cárnica porcina ha experimentado un gran desarrollo. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte que la carne roja de mayor consumo mundial es precisamente la de cerdo, cuya demanda en las últimas décadas ha experimentado un fuerte incremento.

Se demostrado que una cerda puede parir más de 2 veces al año y destetar más de 10 lechones de promedio en cada camada. Considerando que el cerdo es una especie muy prolífica que en corto tiempo (24 semanas) llega a peso de faena (100-110 kg). En un sistema eficiente se puede producir más de 2.500 kilos de cerdo en pie, por madre, por año.

Sin embargo, el crecimiento no ha sido gratuito. La implementación de estrategias productivas en el sector ha sido clave para alcanzarlo. De hecho, distintas organizaciones han elaborado manuales para las buenas prácticas en la producción porcina e impulsar la actividad.

La Asociación Gremial de Productores de Cerdos de Chile es un ejemplo de ello. En 2003, presentó el Manual de Buenas Prácticas en Producción Porcina, un trabajo conjunto de los sectores público y privado que se enmarcó dentro del Chilean Pork & Poultry Quality Assurance Program.

El Manual se basó en un “enfoque integral y sistémico de la calidad aplicado a toda la cadena productiva”. “Las Buenas Prácticas en Producción Porcina no solo dan cuenta de los requisitos que deben cumplirse en materias que tengan impacto sobre la inocuidad alimentaria, sino que también incorporan consideraciones relacionadas con el cuidado del medio ambiente, seguridad laboral y la sanidad y el bienestar animal”, sostuvo la Asociación.

La FAO, conjuntamente con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina, en 2012 presentó la publicación las Buenas Prácticas Pecuarias (BPP) para la Producción y Comercialización Porcina Familiar, tomando en cuenta que ante la creciente demanda de alimentos es fundamental aumentar la productividad de los principales cultivos y animales, entre ellos la producción porcina.

“Este escenario ha llevado a revalorizar la importancia de la Agricultura Familiar (AF), la cual incluye en forma genérica a la producción vegetal y animal como un sector fundamental en el abastecimiento de alimentos para la sociedad y, más aún, como actor protagónico en la lucha contra la inseguridad alimentaria”, indicó la publicación.

Sostuvo que la producción porcina vista como un agronegocio, es decir, como una actividad vinculada a la producción del cerdo, el procesamiento de la carne y otros subproductos, así como la comercialización, está orientada a la obtención de utilidades, pues sin estas “no hay posibilidades de la permanencia en la actividad”.

Es por ello, que la decisión de emprender esta actividad debe sustentarse en un análisis riguroso del sector en cuanto a producción y consumo y en una planificación de la actividad para trabajar con eficiencia. “Se busca con ello, evitar recaer en el error habitual de comenzar a producir para luego buscar a quién vender”, añadió la publicación.
En la actualidad, sobre todo en países que atraviesan por crisis económicas, es importante que productores porcinos establezcan alianzas que les permitan ser competitivo.

Los nuevos tiempos requiere como parte de las estrategias productivos prepararse para los desafíos, aprovechar las oportunidades, encarar la de la producción y comercialización, y conquistar el mayor porcentaje del mercado.

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