Víctor Entrialgo de Castro: «Qué hemos hecho para merecer ésto»

Víctor Entrialgo de Castro: "Qué hemos hecho para merecer ésto"

Hemos pasado del prestigio de los catedráticos de derecho civil a los catedráticos del fútbol. Es un signo de los tiempos. Antes de fútbol sólo se hablaba en el bar tomando unos vinitos el mismo día del partido por la mañana. Los tomaban hasta los propios jugadores que comían fabada horas antes de saltar al campo.

Ahora el fútbol tiene sillas de magisterio desde las que pontificar del balompié como si fuera una ciencia exacta e influir en los precios de los traspasos y en el Ibex 35. Vivimos la sociedad líquida y la civilización del espectáculo, donde es espectáculo el fútbol, la política, los medios, las elecciones, los debates, las tertulias, los concursos, sálvame. Lo único que queda serio es Leo Harlem y el circo del sol.

El espectáculo es el opio del pueblo y dado que el pueblo, salvo aquellos que quieren gobernar con los separatistas, está que fuma en pipa y le duele España, casi mejor que fume opio en vez de tabaco que por lo menos ayuda con el dolor.

Si no hubiese fútbol para conllevar un panorama político como el nuestro, con el personal que se atisba como presidente, vicepresidente y ministros de España serían precisos vicios mucho peores.

Vivimos un matrix, una simulación total y un absurdo, una realidad paralela donde las personas no son consideradas por estos politicastros que padecemos como ciudadanos sino como pueblos y cosas.

Aparte de cuatro leyes distintas de deseducación, la falta de cultura política, el secular egoísmo y la sempiterna envidia de no pensar siquiera una miaja en el interés general más el dramático olvido e ignorancia española de su historia y fumar cuatro o cinco partidos de opio semanales, qué hemos hecho para merecer esto.

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