Rafael López Charques: «Comunidades asociadas»

Rafael López Charques: "Comunidades asociadas"

Hace años un muy importante dirigente socialista, al parecer hoy crítico con la dirección del partido, dijo cuando llegaron al poder: “El día que nos vayamos, a éste país no lo va a reconocer ni la madre que lo parió».

Las citadas palabras resultaron premonitorias de lo que ha ocurrido, si bien la situación se gestó poco a poco, y ha salido a relucir desde que últimamente volvieron al poder.

En la transición nos perdonamos mutuamente, comprometiéndonos a olvidar errores pasados y a poner nuevamente a este país en el lugar que le corresponde. Era nuestra España, la de todos, porque efectivamente así lo sentíamos. Decimos “era” y por desgracia tenemos que expresarnos así, porque ¿qué queda de ella? Muy poco o nada, esa es la triste verdad. El vaticinio comentado al principio, se ha hecho realidad.

Antes todos formábamos una nación con un esperanzador futuro por delante. Ahora según muchos políticos, somos una nación de naciones, lo cual, como hemos señalado en otras ocasiones, es un absurdo, propio de quien no sabe lo que dice.

Tenemos un problema candente, el de la esquina noreste, que ha sido dejado crecer o avivado, por la mayor parte de nuestros políticos. En el primer caso para que no molestasen, en el segundo para conseguir votos.

Tanto es así que ya hablan, sin tapujos, de modificar la Constitución para dar encaje a Cataluña. ¿Encaje?, ¿donde se ha visto semejante cosa? Modificar la Carta Magna para intentar apaciguar a un grupo minoritario de una parte del Estado, que actualmente ya tiene más autonomía y competencias que muchos estados de naciones federales. Mucho nos tememos que aunque abiertamente no se atrevan a intentarlo, por temor a un más que probable fracaso que los desarmaría, si traten de lograrlo mediante leyes que bordeen la normativa constitucional o mediante la interpretación torticera de la misma.

Como “a río revuelto ganancia de pescadores” los herederos de los etarras, con los que “el interino” no quería saber nada, ¿se acuerdan?, y hora son sus compañeros de gobierno en distintos sitios, ya exigen las competencias sobre las cárceles de su territorio. Previsiblemente la lograran, y en consecuencia tendremos a los terroristas con permisos, paseándose por las calles un día sí y otro también.

Todo ello, y mucho más que podríamos citar, es consecuencia de un grave problema que tiene el “doctor cum fraude”, su desmesurado ego, que lo tiene esclavizado y le obliga a hacer lo que sea con tal de que hablen de él, de ser el centro de atención, de brillar.

A lo que nos conduce la situación que vivimos es que para referirnos a nuestro país tenemos que decir “era España”. No obstante con el ánimo de solventar problemas proponemos un nuevo nombre para el mismo “Comunidades Asociadas” de Europa, copiando de Estados Unidos de América. ¿Qué les parece?

“Comunidades Asociadas” estaría formado como su propio nombre indica, por todas las comunidades, con plenas y absolutas competencias en todos los ámbitos, con lengua, educación, sanidad, justicia, policía, etc. propias. Además con total y absoluta independencia legislativa en su marco geográfico. Apurando el tema, hasta podrían tener un pasaporte interno para controlar y en su caso impedir la entrada en su territorio de personas de otra comunidad. Lo único que tendrían en conjunto, y eso porque a todas les convendría, sería un acuerdo defensa mutua, supeditando las decisiones a una mayoría cualificada.

En ese nuevo país no habría gobierno, ¿para qué?, si cada comunidad iría por libre. Llegaría con un Consejo Consultivo o Coordinador, que se reuniese una par de veces al año, en una localidad escogida por sorteo, para evitar celos, a tomar un café.

Antes era España, ahora vamos a las “Comunidades Asociadas” de Europa.

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