César Valdeolmillos Alonso: «Mentira y traición»

César Valdeolmillos Alonso: "Mentira y traición"

El socialismo es lo más conservador que existe, porque lo único que busca es perpetuarse en el poder”

Morris West
Escritor australiano.

Cuando estas líneas vean la luz, el PSOE, probablemente de rodillas ante Esquerra Republicana de Cataluña, esté intentando desesperadamente obtener el apoyo, o cuando menos la abstención en la sesión de investidura del candidato Sánchez, a cambio, no de más dinero, no de más mirar hacia otro lado ante sus vulneraciones de la Ley, no de más servicios, no de más competencias —porque ellos ya no están en eso— sino a cambio de la ruptura de España, abiertamente o por la puerta de atrás, vistiéndolo con conceptos ininteligibles, ambiguos, confusos o indefinidos que corrompen el verdadero significado del lenguaje, u ocultando maliciosamente y sin el menor escrúpulo los verdaderos términos de la progresiva desmembración de España.

«Los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta»

Esta afirmación la hizo Alfredo Pérez Rubalcaba el 13 de Marzo del año 2004 a raíz de los atentados del 11-M, cometiendo la vileza de utilizar la sangre de las víctimas de aquella masacre —cuya autoría intelectual aún no se ha esclarecido—, en beneficio electoral de la candidatura socialista, y por primera vez en la historia, vulnerando la jornada de reflexión.

Seguramente Rubalcaba no se hubiera atrevido a hacer esta aseveración si a su partido, el PSOE, no le hubieran avalado —según los propios socialistas— los “Cien años de honradez” del lema con el que inundaron España de vallas en la transición.

Para no dar lugar a interpretaciones falsas, erróneas, e incluso contradictorias de los conceptos, dejemos claro que la descripción que la Academia hace del término “honradez” es:
Rectitud de ánimo, integridad en el obrar.

Sin duda, movido por su rectitud de ánimo y sentido de la integridad, es decir, por su honradez, el Comité Revolucionario socialista presidido por Francisco Largo Caballero, el día 5 de Octubre de 1934 inició en toda España el movimiento huelguístico e insurreccional, más conocido como la Revolución de Asturias, para lo cual el diputado y exministro socialista Indalecio Prieto había enviado previamente al vapor “Turquesa” con un cargamento de 329 cajas repletas de fusiles y cartuchos, para entre otras cosas, que los revolucionarios se enfrentasen a la Guardia Civil y asaltasen sus casas-cuartel.

La causa del levantamiento de los socialistas contra la República, fue el que el Gobierno del radical Alejandro Lerroux diese entrada en el ejecutivo a tres ministros del partido CEDA, el equivalente al PP de hoy.

El levantamiento, que fracasó en toda España menos en Asturias, fue enérgicamente reprimido por el Gobierno de la República, quien puso al mando de las operaciones al general Franco.

Podría pensarse que es en estos hechos en los que encuentra su origen el encono, más allá de lo político, del socialismo español contra el general Franco.

Este levantamiento de los socialistas contra el Gobierno legítimo de la República, causó entre 1500 y 2000 muertos y más de 15.000 detenidos.

Como se puede constatar, la vocación de Servicio a España por parte del PSOE, no es cosa de Sánchez como él reivindica, sino que viene de antiguo.

Otra muestra de esa vocación de servicio del PSOE a España, y de su honradez intachable, es de la que hizo gala el 6 de noviembre de 1936, cuando en plena guerra civil, ante la presión de las tropas nacionales sobre la capital de España, el Gobierno de la II República, presidido por el socialista Juan Negrín, decide abandonar Madrid y trasladarse a Valencia, y como prueba de su rectitud e integridad moral, en el equipaje incluyó cuadros del Museo del Prado, 510 toneladas de oro que había requisado de las reservas del Banco de España y las diferentes incautaciones que se habían hecho de los bienes de todos aquellos civiles que apoyaban la sublevación militar para enviarlas a la Unión Soviética. Otro cargamento de unas 193 toneladas, y que se conoce como el oro de París, fue enviado primeramente a Francia.

El historiador Javier Sanz, nos cuenta que en 1939, un presunto tesoro llegó a México a bordo del barco Vita, y que españoles republicanos se habrían llevado del Monte de Piedad de Madrid y del Banco de España con el objetivo de mantener a los exiliados republicanos.

Lo más alevoso de estas acciones, no es que se privase de estos recursos al bando vencedor, sino que a quien realmente de ellos se despojó fue al pueblo español que era su auténtico dueño, y que como consecuencia, durante largos años, tuvo que sufrir el calvario de privaciones y miserias que simbolizaron las cartillas de racionamiento.

No sé si esta operación del Gobierno socialista de la época forma parte de esos “cien años de honradez”, o de los 40 de vacaciones que estuvieron los socialistas españoles mientras Franco estuvo en el poder.

Restaurada la democracia y sobrepasados los cien años de honradez de que hizo gala el PSOE, la Judicatura estableció como hechos probados la financiación ilegal del Partido Socialista Obrero Español a través de una trama de empresas conocidas como Filesa, Malesa y Time Export y que consistía en inflar contratos públicos para recibir la comisión correspondiente.

El 28 de Octubre de 1997, el Tribunal Supremo dictó sentencia condenando a ocho imputados por los delitos de falsedad en documento mercantil, asociación ilícita, delito fiscal, apropiación indebida y otros, delitos por los que quedó acreditada la financiación irregular del PSOE nacional con más de 1.200 millones de pesetas de la época, obtenidos de forma ilegal.

Recientemente se ha podido conocer como el PSOE ha podido ostentar el poder absoluto en Andalucía de forma ininterrumpida durante 37 años. Más de los que Franco ostentó la Jefatura del Estado,
No era lógico que en cuatro décadas no se hubiese podido producir una alternancia política en Andalucía. La comunidad autónoma andaluza se había convertido en un régimen dentro del propio Estado; un régimen que no solo le permitía hacer y deshacer a su antojo, dentro y fuera de la Ley en Andalucía, sino que además constituía la base fundamental, como semillero de votos para que el Partido Socialista pudiese ganar las elecciones generales.

Algo anormal pasaba en Andalucía. En realidad lo intuía todo el mundo, pero nadie tenía pruebas tangibles, hasta ahora que lo ha confirmado la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Sevilla al condenar a 19 de los 21 ex altos cargos del Gobierno autonómico, entre ellos a dos figuras tan destacadas para el socialismo como Manuel Chaves y Griñán, que han gobernado Andalucía 23 de los 37 años de los que los socialistas han ocupado el poder en el Sur de España.

La sentencia es contundente y señala que todos los acusados tienen algo en común:

«…hubo infracción del deber de lealtad hacia la Administración, cometida por los cargos que ostentaban las mayores responsabilidades en el gobierno autonómico, y por consiguiente, eran depositarios de la mayor confianza; la arbitrariedad de su actuación resulta manifiesta, y supuso la adopción de resoluciones muy gravosas para el erario de la Junta de Andalucía y para el interés público».

El tribunal ha condenado a los ex altos cargos socialistas de la Junta de Andalucía, por haber cometido el delito de crear y mantener durante diez años (2000-2009), un sistema oscuro, taimado e ilegal, ya que nunca fue publicado en el boletín oficial, de ayudas a empresas que desvió 680 millones de euros con «una absoluta falta de control».

Los responsables de esta fechoría, de este despojo de las arcas institucionales, eran conscientes de que estaban cometiendo una clara trasgresión legal, dado que el interventor general de la Junta, entre los años 2001 y 2009, formuló hasta quince advertencias de ilegalidad en relación con el fondo de los ERE.

En resumen, este saqueo infame de las arcas públicas —las que se nutren de nuestros bolsillos— ha merecido por parte de los tribunales de justicia, una condena de 68 años de cárcel y 253 de inhabilitación para la trama del caso ERE.

Pero lo más criminal de estos hechos es que siendo Andalucía una de las zonas más deprimidas y con peor índice económico y social de España y Europa, el dinero de los más infortunados se utilizase para mantener un sistema de clientelismo político, como así lo afirma el tribunal que coincide con el Supremo en que los expresidentes Chaves y Griñán, consintieron el fraude, que «permitía el enriquecimiento» de empresas, que eran las «reales» beneficiarias de los fondos y «no a los trabajadores».

Es más, añade que el sistema fraudulento permitía el «enriquecimiento de empresas» a través del ahorro de gastos, y de terceros (comisionistas, aseguradoras…), ajenos a cualquier interés social o público debidamente acreditado. Y todo ello sin que se exigiera un informe económico que acreditara que las empresas beneficiarias podían mientras pagar por si mismas las ayudas que solicitaban, de las que a veces ni siquiera consta la solicitud de las mismas a la Junta.

El principal acusado de este inmenso fraude, que casi ha alcanzado la increíble cifra de 680 millones de Euros, ha sido el ex director general de Trabajo, Francisco Javier Guerrero, que para mayor afrenta, carecía de competencias para realizarlo.

También han sido condenados seis exconsejeros, alguno tan relevante como Magdalena Álvarez, ex responsable de la Consejería de Hacienda, a la que el caso ERE ya la obligó a renunciar a la vicepresidencia del Banco Europeo de Inversiones por lo que cobraba la insignificante remuneración de 20.000 euros al mes.

Tras casi nueve años plagados de presiones, dificultades, obstáculos, impedimentos, críticas y obstrucción de la instrucción, el caso de los ERE de la Junta de Andalucía, se salda con una condena casi generalizada contra el poder omnipotente del PSOE para ganar las elecciones y perpetuarse en el poder. Y a modo de censura, el tribunal añade: «La necesidad política de dar una respuesta rápida a los grandes conflictos sociolaborales, llevó a los responsables de la Junta a establecer un sistema ágil, si bien tal agilidad se consiguió eliminando los mecanismos de control legalmente establecidos».

La cifra de casi 680 millones, sólo hace referencia al periodo 2000-2009. Pero ¿Qué pasa con la gestión del año 1999? ¿Y con los ejercicios 2010 y 2011? ¿Y con las causas en las que habrán de enjuiciarse las comisiones a intermediarios, aseguradoras y honorarios a despachos de abogados? ¿Se imaginan a cuanto puede ascender el dinero defraudado en estos 40 años de honradez, ejemplaridad y esforzada lucha por levantar a la patria andaluza?

La sentencia de los ERE que acabamos de conocer, no es más que la punta del iceberg. En realidad, la resolución judicial de los ERE no ha hecho más que empezar, y con ella, el cerco judicial a la corrupción del PSOE en la gestión de la Junta de Andalucía, porque este fallo de la Audiencia es solo el primero de las 182 causas en que la Juez Núñez —sustituta de Mercedes Alaya— desmembró el mismo.

Si la macro causa no hubiese sido desmembrada en tantas piezas como expedientes de ayudas se concedieron por la Junta de Andalucía entre 2000 y 2009, esta sentencia hubiese contemplado la operación de los ERE en su conjunto, y posiblemente, las condenas hubiesen sido más severas.

La consecuencia lógica de instruir cada causa por separado, es su consecuente dilación en el tiempo, lo que posiblemente dé lugar a que algunas, o muchas de las mismas prescriban y queden impunes, interpretación de la ley, no dejando de ser legal, en mi opinión es profundamente inmoral.

Claro que ¿Que tiene que ver la acción política, con la legalidad y mucho menos con la moralidad?
Al caso ERE hay que añadir otros pequeños e intrascendentes deslices del Partido Socialista de Andalucía, como los casos de Invercaria, los avales de la Agencia Idea, las facturas falsas de UGT y los casos Marismas, Delphy, Bahía Competitiva o la gestión de la Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo (Faffe), en el que se incluye la investigación de los gastos realizados en prostíbulos con cargo a los fondos públicos mediante tarjetas de la Junta de Andalucía.

La suma de los fondos de todos estos… digamos desaciertos baladíes que coleccionan los juzgados sevillanos solo asciende a la insignificante cantidad de cinco mil millones de euros sin importancia.
Más o menos, la mitad del presupuesto de un año de la sanidad de los andaluces.

Esta condena, es una página negra en nuestra historia. No es para alegrarse porque ella supone, además de una traición a Andalucía, una humillación y motivo de vergüenza para todos los andaluces.
El PSOE no tiene la menor autoridad moral para atribuirse la defensa de ninguna de las causas que pretende abanderar, porque tras esos fingidos apoyos, se esconde siempre la mentira, la ocultación, el engaño y la tergiversación de la verdad. Y la verdad es que todas esas supuestas defensas solo le sirven para subsistir políticamente, porque hace años, desde que cayó el muro de Berlín, que se quedaron sin oferta que hacer a la sociedad.

Los españoles no merecemos un partido marcado por 140 años de mentiras, de amenazas, intervencionismo, traiciones, engaños, saqueos, nepotismo, confrontación y división de la sociedad, y de la miseria en la que nos sume cada vez que ocupa el poder.

Los españoles no merecemos un partido que provoca millones de parados, la ruina de las familias, de los pequeños y medianos empresarios, que son los que exponiendo su pequeño patrimonio, crean los puestos de trabajo.

Los españoles no merecemos un partido que con sus políticas sectarias provoca millones de desahucios contra los que después, hipócritamente se manifiesta.

Los españoles no merecemos un partido que promulga unas leyes educativas que colocan a España a la cabeza del abandono escolar, que hacen que licenciados universitarios tengan que ejercer de camareros temporales o similares, o que si quieren medio subsistir, se ven en la necesidad de emigrar a otros países en los que puedan encontrar trabajo.

Y todo ello mientras sus dirigentes se gastan millones y millones y millones de nuestros impuestos en comprar propiedades que honradamente jamás hubieran soñado poseer, viajes de placer para ellos y sus familias, mariscadas, drogas, burdeles y otros menesteres de gran provecho para la sociedad.
Habida cuenta de sus 140 años de tan triste historia, pienso que:

El PSOE debería quitar de sus siglas la “O” de obrero, porque una vez más, ha traicionado a aquellos a los que hipócritamente dice defender.

El PSOE debería quitar de sus siglas la “S” de socialista, ya que cada vez que ha ocupado el poder, lo único que ha socializado es la corrupción es el empobrecimiento, la ruina y la miseria.

El PSOE debería quitar de sus siglas la “E” de español, porque tanto estando en el poder como en la oposición, siempre ha traicionado a España, a sus votantes y hasta sus propios militantes.

En suma: el PSOE ha llegado a tal punto de degradación que el mejor servicio que podía prestar a España, como ya ha acontecido en otros países, era disolverse en las profundidades de su propio envilecimiento y desaparecer, para dejar paso a otro partido verdaderamente socialdemócrata, no contaminado por la triste historia de su pasado, y desgraciadamente de su presente.

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