«La ignorancia de los candidatos o su irresponsabilidad exterior/interior»

"La ignorancia de los candidatos o su irresponsabilidad exterior/interior"

Desde hace más de cinco siglos España tiene cuatro referencias en política exterior que tienen correlato interior: europea, atlántica, Iberoamericana y africana (flanco sur). Atenderlas requiere pactos de Estado entre partidos de Gobierno que permitan continuidad en la acción y recursos suficientes. Con las cuatro hay coincidencias entre PSOE y PP, aunque en la vertiente atlantista (implicación en la OTAN y relaciones con Estados Unidos) pueda haber matices diferentes, según quien ocupe Moncloa y la Casa Blanca.

Sin embargo, ninguna de las tres D que caracterizan la política exterior de cualquier Estado que se precie y sepa su valor para fortalecerse en el concierto de las naciones: Defensa, Diplomacia y (Ayuda al) Desarrollo, han sido citadas por los candidatos a la presidencia del Gobierno en las últimas campañas electorales ni son objeto de negociación entre los dimes y diretes para apoyar o rechazar estos días la formación de una mayoría. Simplemente no existen, se ignoran o se desconocen. ¡Menuda irresponsabilidad!

Y con ser triste, más lo es cuando organismos nacionales de prestigio preguntan por ellas al españolito de a pie y cerca de un 20% dice que hay que reducir las partidas dedicadas a Defensa (0,92% del PIB) y Diplomacia (0,13% del PIB), y elevar la destinada a la Ayuda al Desarrollo (0,13 % del PIB), influenciado claramente por la pléyade de onegés subvencionadas dentro y fuera, y los partidos populistas/buenistas.

Por eso no es de extrañar que la Marina tuviese que dejar en dique seco y achatarrar después el portaviones Príncipe de Asturias, para el que no contaba con presupuesto suficiente con el que hacer frente a los 200 millones de euros anuales que precisaba su mantenimiento y operatividad. Ante esta penuria, el eficaz y necesario Grupo de Proyección de la Flota pasó a mejor vida, sin que ninguna institución, organización, político y partido dijese esta boca es mía. Y para más inri, cuando todos sabían que solo en carnavales locales España destinaba cada año la nada desdeñable cifra de 500 millones de euros. Fiel reflejo de la España alegre y confiada que aún somos.
Después de que José María Aznar López acabara con la mili obligatoria para solucionar el problema de los insumisos y contentar a Jordi Pujol i Soley, y de que José Luis Rodríguez Zapatero quisiera convertir el Ejército en una ONG distinguida (aunque es justo reconocer el acierto en la creación de la Unidad Militar de Emergencias –UME- porque a través de su actuación en catástrofes ha servido para acercar el Ejército al pueblo y para exportar un modelo de éxito), llegó el hachazo de Mariano Rajoy Brey a sucesivos Presupuestos Generales del Estado, obligado por la profunda crisis económica del 2008. Y en esta estamos, aunque ahora se vea luz, después de 15 años en donde el Ejército ha tenido para poco más que para pagar la nómina, el Aire para tornillos, la Armada para remaches y Tierra para echar 3 en 1 en los goznes de sus fuerzas acorazadas.

Es indudable que nadie medianamente inteligente se opone ya a que España esté en la OTAN y que ninguno en sus cabales entiende que nuestro lugar como Nación no sea dentro de la UE. En la primera nos metió en horas veinticuatro (1982) un gran político: Leopoldo Calvo-Sotelo y Bustelo, después de que dudara la UCD, se negará el PSOE y rectificara Felipe González Márquez, que para más constatación la sometió a referéndum bajo el lema “OTAN: de entrada no”, y que más tarde y para recalcarlo consiguió que su ministro de Defensa fuese elegido Secretario General de esa organización: Javier Solana Madariaga. Todo un cambio, sí señor y para bien.

Pero aún estando en la OTAN, donde España se juega su futuro es en el Sur (África) y en Oriente Próximo, a donde ni llega la OTAN ni será suficiente la pertenencia a la UE. De ahí que España deba aumentar considerablemente su presupuesto de Defensa para alcanzar ese prometido 2% del PIB y ocupar un lugar de cabeza en la lucha contra el terrorismo internacional, el crimen organizado, el narcotráfico, la ciberseguridad, la plena capacidad operativa de nuestros ejércitos y la renovación y modernización constante de sus equipos de tierra, mar, aire y ciberespacio. No se trata de volver a tener la mejor infantería del mundo, pero tampoco una del montón con artritis y muletas.

PD: Y no escribiré sobre el circo en la constitución del Congreso y del Senado, y las fórmulas escatológicas de acatamiento de la Constitución, amparadas por las presidencias de ambas Cámaras y por la irresponsable sentencia del Constitucional. Sólo merecen el desprecio para quienes las ladran y las toleran.

Autor

Jorge del Corral

Hijo, hermano y padre de periodistas, estudió periodismo en la Escuela Oficial de Madrid. Ha trabajado en cabeceras destacadas como ABC y Ya. Fue uno de los fundadores de Antena 3 TV. Miembro fundador de la Asociación de Periodistas Europeos (APE) y del Grupo Crónica, creador de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión (ATV) y fundador de la Unión de Televisiones Comerciales (UTECA). Un histórico de la agencia EFE, donde fue subdirector y corresponsal en Roma.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído