Manuel del Rosal: «Tras catorce días de farsa climática, el parto de los montes»

Manuel del Rosal: "Tras catorce días de farsa climática, el parto de los montes"

Ha terminado, tras catorce hipócritas días, la farsa del cambio climático. Y ha terminado como, los que tenemos los pies sobre la tierra, sabíamos que iba a terminar: con el eufemismo de “acuerdos mínimos” que quiere decir ningún acuerdo.

Durante catorce días la Hipocresía (con mayúsculas) ha sido entronizada sobre el légamo pútrido de su pedestal. De las bocas de famosos de toda clase y condición, desde multimillonarios que contaminan con sus yates y sus jets privados, hasta políticos que, para recorrer la distancia entre el Ifema y la Moncloa, suben al Falcon; han salido las frases de preocupación por el cambio climático y de promesas para acabar con las emisiones contaminantes. Frases y promesas que eran escuchadas por una multitud arrobada, atontada, idiotizada que creían y creen en semejantes profetas de la mentira, la falsedad y la manipulación. Y ese arrobo trascendía al éxtasis cuando hizo su aparición, tras varios días de espera, el mesías de esta nueva religión: Greta Thunberg. Y esas rimbombantes frases salidas de las bocas de los falsos profetas, de los sepulcros blanqueados, tal como esperábamos quienes los conocemos desde siempre; han quedado en “un acuerdo de mínimos”; acuerdo que durará hasta la próxima pantomima para, mientras tanto, seguir viviendo opíparamente de reuniones y conferencias a lo largo y ancho del mundo que recorrerán sin importarles lo más mínimo la contaminación generada por los transportes empleados y por las comilonas embauladas en sus orondas barrigas. Y habrá unos nuevos días del cambio climático que terminarán con un nuevo “acuerdo de mínimos” mientras los ciudadanos, absortos, ensimismados, atontados mostraran sus beatíficos rostros iluminados por la fe que generan esos sepulcros blanqueados que por dentro están tan contaminados como esta bendita Tierra a la que dicen que quieren salvar del holocausto climático. Y esto seguirá así ad eternum porque la ignorancia de los hombres y mujeres es, desde que el ser humano se enseñoreó de esta maltratada Tierra, el caldo de cultivo de los farsantes, hipócritas y manipuladores demagogos que pululan en él a sus anchas.

Mateo 23:27-32 ¡Hay de vosotros maestros de la Ley, fariseos hipócritas que sois como sepulcros blanqueados! Por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre. Así también vosotros, dais la impresión de ser justos, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y maldad.

Y desde el 23: hasta el 23: 39

Serpientes, raza de víboras. Quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos! hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la Ley. ¡Hay de vosotros que purificáis por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de rapiña e intemperancia!

Así se refiere Mateo en su Evangelio con respecto a los hipócritas blanqueados por fuera y podridos por dentro. Son los mismos que hoy en día y desde hace muchos años, pervierten la verdad para manipular a los pueblos que, en su ignorancia, comulgan con la hostia infame del “progreso” y el relativismo mientras son llevados como borregos al redil donde permanecen apretados los unos con los otros sin capacidad ni espacio para pensar por sí mismos.

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